Lavarse las manos, salud e higiene

A todos nos lo han dicho cuando éramos pequeños. Y ahora seguramente se lo digamos a nuestros hijos. Es una de las frases más repetidas antes de la comida en cualquier hogar. ‘Lávate las manos, por favor’. Pero no es simplemente una orden. Es un sabio consejo que puede evitar muchos problemas de salud.



Todos, grandes y pequeños, debemos lavarnos las manos varias veces al día. Antes y después de cada comida, después de jugar con mascotas, antes de hacer la comida y después de ir al baño.

Aunque nos cueste creerlo nuestras manos son el vehículo perfecto para transportar gérmenes, virus y bacterias a nuestro cuerpo.


Distintos estudios científicos concluyen en lo mismo, al lavarnos las manos alejamos todas las enfermedades que nos acechan cada día y en cada momento ya que matamos los virus y bacterias de cualquier tipo que puedan estar en ellas.

Si no lo hacemos es fácil que nuestras manos sean portadoras de bacterias de todo tipo, incluso bacterias provenientes de la orina o la materia fecal. Ten en cuenta que, cuando vas al baño, por más que esté muy limpio, y que te cuides de tocarlo todo, puede haber bacterias de ese tipo. También se desprenden bacterias al toser o al estornudar, al manipular alimentos, al sacar basura, al tocar una mascota, o tocar dinero.



Es muy probable que si tienes bacterias de cualquier tipo, éstas terminen en tu boca. Porque te tocaste sin querer, o porque tomaste con ellas un alimento que luego consumiste.

¿Cómo lavarnos las manos?

Aunque parezca una obviedad, no lo es. Es muy importante que cuando nos lavemos las manos, lo hagamos de forma muy minuciosa, y sobre todo a conciencia. El lavado de manos debe ser profundo. Para ello se le debe dedicar tiempo y mucho cuidado.

Para hacer un muy buen lavado de manos debes:



Mojar muy bien tus manos con agua tibia. Lo ideal es utilizar un jabón líquido, preferentemente uno antibacterial. Estos son los mejores para eliminar los virus y bacterias transmisores de enfermedades. Una vez que tus manos están húmedas y te has puesto el jabón, espárcelo muy bien por ambas caras de las manos, desde la punta de los dedos hasta las muñecas.
El lavado de manos debe durar entre 15 y 20 segundos, debes fregar de forma vigorosa el jabón por tus manos. Después, enjuaga muy bien tus manos e intenta que no toquen el fregadero. Utiliza una toalla limpia o una de papel. Procura cambiarla a menudo. 
Si es un baño público, utiliza una toalla de papel para cerrar el grifo, no lo hagas con tus manos limpias. 
Si sigues estos consejos, seguramente mantendrás lejos los malditos y molestos virus y bacterias.

¿Antojos nocturnos? Te explicamos el porqué



Todos hemos oído hablar de los antojos y sabemos que, aunque las embarazadas se llevan la fama, a todos nos ha pasado alguna vez. Y de noche, todavía más. Normalmente, la situación es la siguiente: Ya hace unas horas que has terminado de cenar y te encuentras en el sofá viendo la televisión o leyendo tranquilamente. De repente, pierdes la concentración de lo que estás haciendo y parece que sientes un agujero en el estómago. Entonces solo puedes pensar en lo que te apetecen unas galletas, madalenas, un trocito de chocolate, pipas,… A veces eres capaz de reprimir la tentación, pero otras veces no. Y después te arrepientes.

Pues no te sientas un bicho raro. El picoteo nocturno es bastante habitual. Y resulta ser así porque, según sugiere un reciente estudio publicado en la revista Obesity, el reloj interno del cuerpo (el ritmo circadiano) es capaz de aumentar por la noche el apetito y el deseo por dulces, almidones y alimentos salados.

Tal y como explican en la web MedCiencia, desde una perspectiva evolutiva, la necesidad de consumir más alimentos por la noche podría haber ayudado a nuestros antepasados a ​​almacenar energía para sobrevivir más tiempo en épocas de escasez de alimentos y hambrunas. No obstante, en la actualidad, la ingesta nocturna de alimentos altamente calóricos puede provocar un aumento de peso significativo.



“Por supuesto, hay muchos factores que afectan a la ganancia de peso, principalmente la alimentación general y el ejercicio físico. Pero hemos encontrado que las personas que comen mucho por la noche, especialmente alimentos y bebidas altamente calóricas, son más propensas a padecer sobrepeso u obesidad” comenta el Dr. Steven Shea, principal autor del estudio.
Además, nuestro estilo de vida actual también puede estar ayudando a que nos veamos tentados a consumir alimentos por la noche. Solemos quedarnos hasta altas horas de la noche viendo la televisión, navegando frente al ordenador o simplemente escuchando música o leyendo un libro. Por un lado, esto provoca que no durmamos lo suficiente, lo que puede favorecer que aumentemos nuestro peso corporal a medida que pasa el tiempo. Por otro lado, estar despiertos hasta más tarde también favorece que estemos más tiempos tentados a comer y es más probable que acabemos picoteando algo.

El papel del ritmo circadiano

El equipo de investigadores capitaneado por el Dr Steven Shea han hallado mediante una investigación que el ritmo circadiano regula el hambre. Según su estudio, los participantes sentían menos hambre por la mañana (8h) y más a la tarde (20h). Por ello, el estudio concluye que el ritmo circadiano interno provoca un pico de apetito a últimas horas del día lo que puede promover que comamos mucho por la noche.




Para evitar contrarrestar esta situación, es muy aconsejable repartir bien la comida que ingerimos durante el día para evitar tener muchísimo apetito cuando llega la noche. Como ya hemos dicho en otras ocasiones, el desayuno debe ser la principal comida del día con un importante aporte energético. 

Cerveza, con moderación, para vivir más y mejor



Ir de cañas o de cervezas ya no es sinónimo de personas que descuidan su salud. Investigaciones recientes demuestran ahora que la cerveza también puede ser saludable Conoce cuáles son los 10 beneficios de la cerveza.

1. Huesos más fuertes
La cerveza contiene altos niveles de silicio, que está vinculado a la salud de los huesos. En un estudio realizado en 2009 en la Universidad de Tufts y en otros centros, los hombres y las mujeres de más edad que bebían una o dos al día tenían una mayor densidad ósea. Sin embargo, el consumo de más de dos bebidas se relacionó con un mayor riesgo de fracturas.

2. Un corazón más sano
Más de 100 estudios han demostrado que el consumo moderado de cerveza disminuye el riesgo de ataques cardíacos y muerte por enfermedad cardiovascular en un 25 a 40 por ciento. Una o dos cervezas al día puede ayudar a elevar los niveles de HDL, el llamado “colesterol bueno”, que ayuda a prevenir que las arterias se taponen.



3. Riñones más sanos
Un estudio realizado en Finlandia encontró que hombres que bebían una botella de cerveza al día redujeron su riesgo de desarrollar cálculos renales en un 40 por ciento. Una teoría es que el alto contenido de agua de la cerveza ayudó a mantener los riñones trabajando o el lúpulo en la cerveza ayuda a evitar la formación de piedras.

4. Un cerebro más saludable
Una cerveza al día puede ayudar a mantener la enfermedad de Alzheimer y otras demencias a raya, dicen los investigadores.

5. Reducción de riesgo de cáncer
Un estudio encontró que al marinar carne con la cerveza eliminó casi el 70 por ciento de los agentes carcinógenos, llamados aminas heterocíclicas (HCA) que se producen cuando la carne está frita.

6. Aumento de los niveles de vitamina B
Un estudio holandés encontró que los participantes bebedores de cerveza tenían los niveles de vitamina B6 un 30 por ciento más altos. La cerveza también contiene vitamina B12 y ácido fólico.

7. Protección contra accidentes cerebrovasculares
La cerveza ayuda a prevenir los coágulos de sangre que bloquean el flujo de sangre al corazón, cuello y cerebro.

8. Menor riesgo de diabetes
Los investigadores encontraron que el alcohol aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que ayuda a proteger contra la diabetes.

9. Presión arterial baja
Los bebedores moderados de cerveza tienen menos probabilidades de desarrollar presión arterial alta, un factor de riesgo para un ataque al corazón.

10. Vida más larga
El consumo moderado de cerveza previene cerca de 26.000 muertes al año, debido a las menores tasas de enfermedades del corazón, derrames cerebrales y diabetes.

Es común el tópico de la barriga cervecera. Sin embargo, numerosos estudios científicos y médicos han demostrado que dicha afirmación no es cierta. 
Una caña (200 ml.) sólo tiene 90 calorías. Por este motivo, el consumo moderado de cerveza no afecta ni al índice de masa corporal (IMC) ni al peso de la persona, siempre que este consumo se lleve a cabo dentro de una dieta sana y equilibrada, como es la dieta mediterránea. Curiosamente en Italia a este tipo de barriga se le llama: "pancetta di vino".


Sin embargo, hay que recordar que la clave para aprovechar los beneficios de la cerveza es la moderación, es decir, solo una cerveza de 33 mililitros (la típica ‘lata’ de refresco) por día para las mujeres y dos para los hombres. Un consumo excesivo de alcohol puede dañar el hígado o provocar algunos tipos de cáncer o problemas cardíacos.

La cerveza SIN



La cerveza "sin" es una bebida hidratante y sana, con un aporte calórico muy bajo (17 Kcal/100 ml.) que conserva las vitaminas y minerales de la cerveza con alcohol. Su consumo moderado puede estar incluido en la dieta de aquellas personas que padecen hipertensión arterial, puesto que un botellín de cerveza "sin" al día aporta 10 mg de calcio, potasio y muy poco sodio. Además del alto contenido en agua (95%) y del aporte de ácido fólico. La cerveza sin alcohol contiene cantidades variables de compuestos fenólicos con efectos antioxidantes que contribuyen a prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Aún siendo la cerveza una de las bebidas con menos contenido alcohólico (5%), su consumo no está recomendado en situaciones como el embarazo, cuando se va a conducir o cuando se sigue cualquier tipo de tratamiento médico. Por este motivo, todos aquellos consumidores de cerveza que no pueden o no quieren tomar alcohol, tienen la opción de tomarse una cerveza SIN.

Frutos secos: Muy saludables y muy sabosos



Los frutos secos se llaman así porque tienen un bajo contenido de agua en su composición natural cuando se consumen. Almendras, nueces o avellanas son típicos de nuestra dieta mediterránea. Otros son de origen americano y asiático como los cachuetes (maní), los anacardos, las nueces de Brasil (castaña de cajú), y las macadamias.

Numerosos  estudios han demostrado múltiples efectos beneficiosos del consumo regular de frutos secos, especialmente crudos y con piel, ya que muchos micronutrientes de gran actividad biológica y efectos favorables para la salud se descomponen y/o pierden por fritura, cocción o tostado. Conoce cuáles son los mejores frutos secos que no deben faltar en tu dieta diaria.

¿Qué nos ofrecen los frutos secos?

-Ayudan a reducir los niveles de colesterol ‘malo’ y aumentar el ‘bueno’, gracias a su contenido en grasas saludables también llamadas “insaturadas”, así como también porque contienen ácidos grasos oleicos y linoleicos y los tan populares Omega 3. Todas estas equilibran los niveles de colesterol en sangre y se convierten, por consecuencia, en protectores del sistema cardiovascular, reduciendo el riesgo de padecer ataques al corazón.

-Debido a que los frutos secos tienen antioxidantes (como ser las vitaminas C y E), son fundamentales para combatir a los radicales libres, esas sustancias que son responsables de enfermedades degenerativas y el envejecimiento prematuro.

-Son excelentes para disminuir el estrés, la fatiga y el síndrome premenstrual, debido a sus aportes en ácido fólico, muy bueno a su vez para aumentar las defensas en el organismo.

-Por último, los frutos secos ofrecen fibra, poca grasa saturada y mucha insaturada, proteína vegetal, proteínas y sustancias bioactivas como los flavonoides. Aportan también minerales, potasio, calcio, fósforo, hierro, zinc, entre otros.
Es recomendable consumir los frutos secos sin salar, ni freír ni tostar, es decir, crudos como “salen” de la cáscara. En lo posible, no rehogarlos con manteca y si esto ocurre, no añadir a la preparación en caliente azúcar, sal o colorantes y conservantes.

Características de los frutos secos:



-Castañas: se trata de un fruto seco tremendamente rico en nutrientes, aportando vitaminas del grupo B, ideales para reducir la sintomatología propia del otoño, en la que es común sentirnos apáticos o melancólicos. Destacamos también de las castañas las pocas calorías que tienen, algo que se combina muy bien con su alto contenido en fibra, proteínas e hidratos de carbono. Precisamente gracias a su alto contenido en fibra se convierten en unos alimentos adecuados contra el estreñimiento. Además, son útiles en dietas de adelgazamiento porque ejercen un efecto claramente saciante. Son una buena fuente de minerales, entre los que destacamos el magnesio, potasio, hierro y fósforo, y según algunos estudios se les atribuyen propiedades tanto antiinflamatorias como vasculares.



-Nueces: Es un súper alimento porque contiene ácidos grasos Omega 3, cuyas propiedades más destacadas son mejorar los niveles de colesterol, no permitir el aumento de peso, proteger el corazón, disminuir la degradación de los huesos, entre otras. Puedes consumir las nueces crudas, en masas o pastelería, salteadas en ensaladas o arroz, etc.



-Almendras: Si consumes 23 almendras tendrás la tercera parte de la vitamina E que tu cuerpo precisa. Además, las almendras te protegen de los radicales libres y absorben grasas. Las puedes consumir en recetas dulces o saladas, ya sea espolvoreadas, procesadas, como leche, como relleno, para salsas, como mantequilla y mucho más.



-Pistachos: Sirven para saciar el hambre voraz que nos puede atacar antes de la cena, por ejemplo. Contienen nutrientes benéficos porque sirven para reducir los riesgos de padecer degeneración muscular por la edad, principal causa de la ceguera en los ancianos. Puedes consumir pistachos en la ensalada o solos, crudos, asados o salteados.



-Avellanas: contienen ácido fólico, que previene enfermedades del corazón y degenerativas, como el Alzheimer. A su vez, sirve para relajar la sangre y los vasos sanguíneos, sacian mucho el hambre y se pueden consumir molidas, como relleno de pastas, picadas, crudas, etc.




-Maníes o manises: Si bien pertenecen al sector de las legumbres, muchos los conocen como frutos secos. Contienen mucho folato, que ayuda en el desarrollo del cerebro y protege del deterioro cognitivo. Son recomendadas en las mujeres embarazadas y en los vegetarianos, por contener ácido fólico, vitamina E y grasas saludables.

Mandarinas y clementinas: Las diferencias

Muchas veces, cuando vamos a la frutería o al supermercado dudamos si comprar mandarinas o clementinas. Y, la verdad, es que dudamos porque dudamos de cuáles son las diferencias entre ambas frutas tan ricas.



Pero aunque a veces cueste darse cuenta a simple vista, las mandarinas no son lo mismo que las clementinas. Las dos son de la familia de las naranjas o citrus reticulata de la familia Rutaceae, aunque de tamaño más pequeño y con la piel más suelta. Sin embargo, hay más características que nos harán saber si estamos comiendo mandarinas o clementinas. ¿Quieres saber cuáles?

Las clementinas y mandarinas son variedades de la naranja o citrus reticulata de la familia Rutaceae. Sin embargo, las diferencias son bastante claras:

  • Las clementinas no tienen semillas y las mandarinas sí
  • Las clementinas son más dulces que las mandarinas, que tienen un sabor más ácido
  • Las clementinas suelen ser algo más pequeñas que las mandarinas
  • La mejor temporada de las mandarinas es en otoño y la de las clementinas a principios de invierno
  • Las mandarinas tienen la piel más pegada a la carne que las clementinas
  • La temporada de clementinas dura menos tiempo que la de las mandarinas
  • El origen de las mandarinas es el lejano Oriente y el de las clementinas es Asia
  • El cultivo de las mandarinas se hace desde el 2.000 a.C mientras que las clementinas son una variedad mucho más actual, allá por el siglo XIX-XX



La campaña de venta de mandarinas y clementinas online es casi igual que el de las naranjas online, que arranca a finales de otoño, un poco más tarde que en los establecimientos físicos, y finaliza en junio.

Menús infantiles: Saludables y divertidos



Establecer un menú saludable y equilibrado para los niños es, sin duda, uno de los principales problemas de las familias. Su dieta varía en función de su edad, sexo, actividad deportiva… y necesitan todos los nutrientes necesarios (vitaminas, minerales, proteínas, hidratos y grasas) para crecer sanos y con vitalidad.

Los niños deben realizar 5 comidas al día ya que gastan mucha energía y es preferible repartir las calorías en varias comidas diarias.

Una alimentación saludable es la base de una correcta educación nutricional, fundamental en las etapas de crecimiento y desarrollo físico e intelectual de nuestros hijos, por eso, debemos inculcar buenos hábitos alimentarios en los niños desde que son pequeños.

Además, conviene que los niños aprendan a mezclar los alimentos de forma equilibrada desde pequeños y que éstos estén bien distribuidos a lo largo de la semana para no comer carne todos los días, por ejemplo, y seguir las pautas de la pirámide nutricional.




Para variar el sabor de los alimentos conviene alternar los distintos tipos de preparaciones, eligiendo la cocción, el vapor, el horno y la plancha como primera opción frente a fritos y rebozados, aunque si no existen problemas de obesidad lo más aconsejable es encontrar un equilibrio para alternar todas las formas de cocinar los alimentos.

No obstante, los alimentos ricos en grasa, con mucha sal, con mucho azúcar, o que llevan muchos conservantes o colorantes deben formar parte de la dieta sólo en ocasiones especiales, no deben comerse a diario, ni muy seguidos.

Debes saber:

1. Hábitos alimentarios
Nuestros hijos se encuentran en un momento muy importante para formar y consolidar los "hábitos alimentarios" que mantendrán en la edad adulta.

2. Variedad
La mejor manera de alimentarse es ofrecerles una amplia variedad de alimentos que les gusten, sin perder de vista el punto de vista nutricional.

3. Curiosidad
Debemos despertar su curiosidad por los alimentos y hacer que prueben de todo, que se diviertan, disfruten y que tampoco se preocupen en exceso por la comida.

4. Padres y escuela
Para educar a niños en edad escolar en la adquisición de buenos hábitos alimentarios se debe trabajar desde varios ámbitos tanto en la escuela como en la familia. Intentando siempre tener un mismo criterio.

5. Obesidad
La obesidad es cada día más frecuente, sobre todo en países desarrollados, donde se ha convertido en uno de los mayores problemas de salud pública. El 26% de los niños y el 24% de las niñas tiene sobrepeso en España, según la OCDE.

6. Preocupación
El ritmo de vida, la falta de tiempo debido a obligaciones laborales, el abandono de la dieta mediterránea por una menos saludable, el sedentarismo, provocan que los padres se sientan preocupados por la alimentación de sus hijos.



Por todo ello, debes hacer:

1. Planificad vuestro menú
No se come sólo por salud, sino también por placer. Por ello debemos programar el menú teniendo en cuenta estos factores.

2. Buenos hábitos
Para conseguir buenos hábitos alimentarios, los padres deben tener unos conocimientos básicos sobre alimentación saludable que les permitan elaborar menús variados y equilibrados. Ayudará que los platos sean atractivos.

3. Desayuno
El desayuno debe ser completo, diario, variado, equilibrado y aportar una cuarta parte de la energía del día. Levantémonos un poco antes para disfrutarlo juntos y tranquilos.

4. Imaginación
La comida de los niños debe ser saludable, pero también satisfactoria. No sólo es importante el contenido de la alimentación sino la forma de comer y el tiempo que se destina a la comida. Los niños deben comer con los demás, conversar y saber lo que comen para disfrutar comiendo.

5. Equilibrio energético
Atiende las necesidades de energía, ya que es un periodo importante para el crecimiento y desarrollo y de gran actividad física. Cuida el aporte de proteínas de alto valor biológico, de alta calidad (carnes,pescados, huevos, lácteos).

6. La dieta
Los niños deben comer alimentos de todos los grupos: leche y derivados, carne, huevos y pescado, patatas, legumbres y frutos secos, verduras y hortalizas, frutas, pan, pasta, cereales, azúcar y dulces y grasas, aceite y mantequilla.

7. Malos hábitos
Debemos moderar el consumo de dulces, bollería, alimentos muy grasos o alimentos muy salados y evitar el abuso de dulces, "chucherías" y refrescos.

8. Aprender a comer
Tratemos de dedicar el tiempo necesario para que el niño aprenda a comer disfrutando. Los alimentos no deben ser percibidos por él como un premio o castigo. Intentemos echarle imaginación para que la comida también les entre por los ojos.


*Fuente: Guia de Consejo Nutricional para Padres y Familiares de Escolares de la Comunidad de Madrid

Consejos básicos para evitar sustos con la comida



Esta semana, concretamente el 7 de abril, se celebró el Día Mundial de la Salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aprovecha esta fecha para incidir en la gran importancia de garantizar la seguridad de los productos alimentarios que consumimos. Nosotros no queremos ser menos y recordaros qué debéis hacer para no poner en riesgo vuestra salud.

‘Los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer’, señala la agencia sanitaria. Por ello, para evitar sustos con la comida, la Organización Mundial de la Salud aconseja tener en cuenta cinco consejos básicos.

1. Mantener la limpieza



Hay que lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, al igual que debemos hacerlo después de ir al baño, toser, limpiarnos la nariz o tocar a algún animal. También es importante mantener una limpieza adecuada en las superficies donde vamos a cocinar, los utensilios que vamos a utilizar y, por supuesto, los alimentos que vayamos a ingerir, como frutas y verduras. Asimismo, hay que proteger los productos (en recipientes cerrados) y las zonas de la cocina de insectos o mascotas.

2. Separar alimentos crudos y cocinados:



Bajo ningún concepto se pueden juntar alimentos crudos y cocinados. Es recomendable utilizar utensilios diferentes (cuchillos, tablas de cortar...) para manipular carne, pollo, pescado y otros alimentos crudos que pueden contener microorganismos peligrosos susceptibles de transferirse a otros productos. Conservar los alimentos en recipientes separados.

3. Cocinar completamente:



La carne, el pescado, los huevos y el pollo es la comida más susceptible de ser contaminada, por lo que deben tener una cocción adecuada. Tanto el huevo como la carne y el pollo deben alcanzar al menos el 75% en su cocción. Hervir alimentos como sopas y guisos para garantizar que alcanzan los 70 grados para garantizar su inocuidad. Recalentar completamente la comida cocinada.

4. Mantener los alimentos a temperaturas seguras:



Lo ideal es cocinar y consumir justo después de la preparación del alimento. Si no es posible, hay que intentar que la comida cocinada esté en la nevera antes de dos horas tras la cocción para evitar que aparezcan microorganismos. Además, nunca se debe descongelar a temperatura ambiente, lo más seguro es la utilización del microondas. No guardar la comida durante mucho tiempo, aunque esté en la nevera.

5. Usar agua y materias primas seguras:




Es aconsejable utilizar agua tratada para limpiar los alimentos. Lavar las frutas y hortalizas especialmente si se comen crudas. A la hora de comprar los productos, hay que tener en cuenta que estén bien etiquetados, que el envase esté en buen estado y que no hayan sobrepasado la fecha de caducidad.