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¿Dónde colocar cada alimento en el frigorífico?


Un frigorífico no es solo un contenedor en el que podemos almacenar alimentos sin orden ni concierto. Como casi todo en esta vida, existe una forma correcta de colocar la comida para que el electrodoméstico cumpla con su función y los alimentos se mantengan en buen estado el mayor tiempo posible. Aprende cómo organizar tu nevera para sacarle el máximo rendimiento gracias al blog Hogar Útil.

Temperatura ideal

Controla la temperatura del frigorífico. La nevera tiene que estar a 5ºC y el congelador a una temperatura de -18ºC. En verano es aconsejable bajar un par de grados el frigorífico. Recuerda que para mantener siempre la temperatura ideal no hay que tener el frigorífico demasiado lleno y abrir la puerta solo cuando sea necesario durante el menor tiempo posible.

Limpieza del frigorífico



Es muy importante mantener una higiene adecuada en la nevera. Limpiar el frigorífico por lo menos una vez al mes es una tarea obligatoria.

Espacios bien diferenciados

El frigorífico debe contar con espacios diferenciados para las distintas clases de alimentos. Esta es la única manera de evitar el contacto entre ellos para que no se transmitan olores y sabores de unos a otros. Además, la temperatura no es la misma en toda la nevera y los diferentes alimentos requieren distintas temperaturas para su conservación.

¿Dónde colocar cada alimento?



Los alimentos que necesitan mayor refrigeración como carnes y pescados irán en la parte de abajo, justo la que está en cima del cajón de las verduras, ya que es la zona más fría de la nevera. Sin embargo, los lácteos, embutidos, sobras o cualquier producto que requiera conservación en frío una vez abierto, se colocarán en los estantes medios o superiores.

En la puerta es la zona menos fría y por tanto el lugar ideal para productos como mantequillas o mermeladas. Los productos más recientes los situaremos en la parte posterior para consumir primero los más antiguos que se colocarán en primera fila.

Cómo conservar las verduras frescas más tiempo



Los alimentos frescos tienen más propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Sin embargo, muchas veces dejamos de comprarlas porque no se conservan demasiado tiempo y nos vemos obligados a tirar alimentos. Por eso, en Más Típico Imposible queremos daros algunos consejos y trucos para conservar las verduras frescas más tiempo, guardando cada una de ellas de la forma más conveniente.

En primer lugar, debemos tener claro que no se deben lavar las verduras antes de meterlas en el frigorífico, sino justo antes de consumirlas. Si se guardan las verduras húmedas, será más fácil que proliferen las bacterias.

JUDÍAS VERDES



Las judías verdes se pueden hervir en agua durante 7-8 minutos y escurrirlas bien. A continuación se congelan en bolsas aptas para el congelador. Si se opta por el frigorífico, se guardarán dentro de una bolsa de plástico perforada.

BERENJENAS  



Se deben colocar extendidas en la parte más baja de la nevera, sin que queden amontonadas. De este modo se conservarán bien durante una semana aproximadamente. No se deben envolver en papel ni plástico, ya que impide su respiración. Conviene mantener las berenjenas lo más aisladas posibles, ya que reaccionan con el gas etileno que producen otras verduras y frutas.

CALABACINES



Los calabacines se conservan bien en el cajón de las verduras del frigorífico, donde conviene que la temperatura no sea inferior a los 10ºC. De este modo, el calabacín se mantiene en buenas condiciones durante aproximadamente 3 semanas. Se debe mantener separado de frutas y tomates, ya que es sensible al etileno que desprenden y puede llegar a alterarse con rapidez. También se puede congelar, previamente blanqueado, y prolongar así su conservación.

VERDURAS DE HOJA VERDE (LECHUGA, ESPINACAS, …)



Las verduras de hoja verde se guardan en bolsas de plástico o envueltas en papel de celofán en la parte más fría del frigorífico, sin que quede una gota de agua entre las hojas, pues en caso contrario terminarán pudriéndose. De esta forma la bolsa creará un ambiente húmedo como para conservar la humedad natural y durarán unas 2 semanas.

VERDURAS DE RAÍZ (ZANAHORIAS, REMOLACHA, NABOS...)



En primer lugar, se cortan las hojas de los extremos para que no extraigan la humedad de la raíz. Después, se colocan las verduras en bolsas de plástico con agujeros, de modo que permitan que el aire circule dentro de la bolsa pero sin dejar que se pierda mucha humedad. Se pueden conservar en la parte baja del frigorífico hasta 2 semanas.

COLES (COLIFLOR, BRÓCOLI, COLES DE BRUSELAS,…)



La mejor forma de guardar las coles es en el frigorífico en bolsas de plástico perforadas, ya que se conservarán hasta 5 días.

TOMATES



Si no están totalmente maduros, se deben dejar a temperatura ambiente y sin exponer a la luz solar. De esta forma van a adquirir su punto óptimo de maduración y conservarán mejor su sabor. Solo si están muy maduros deben guardarse en el frigorífico, pero no más de 2-3 días.

AJOS Y CEBOLLAS



Los ajos y cebollas se deben conservar fuera del frigorífico, en un lugar fresco, sin humedad y alejado de la luz. Las cebollas se guardarán en el frigorífico cuando hayan sido cortadas, bien envueltas en plástico.

PIMIENTOS



Es conveniente guardar los pimientos dentro del frigorífico, envueltos en plástico. De este modo, se conservarán durante 15 días. También pueden congelarse. Para ello, se deben pasar unos 3 minutos por agua hirviendo en el caso de que tengan la piel dura, para evitar que ésta se endurezca aún más con la congelación. Una vez asados y pelados también admiten perfectamente la congelación.

PATATAS Y BONIATOS



Las patatas se deben guardar a temperatura ambiente fresca y en un lugar oscuro, alejado de la luz. Se pueden poner en una bolsa de papel, de modo que se conservarán así durante varias semanas o incluso un mes. En el caso de los boniatos, se guardarán del mismo modo, aunque sólo durarán frescos alrededor de 7 días.




Las reglas básicas de la congelación



Muchas personas piensan que casi cualquier alimento se puede guardar en el congelador sin que los productos corran riesgo de estropearse. Esta máxima no es cierta en absoluto y hay que extremar las precauciones porque hablamos de salud y alimentación. No debemos olvidar que muchos alimentos ya han sufrido un proceso de congelación y volverlos a congelar conllevaría que no se encuentren en óptimas condiciones.

Aunque en principio todo se puede congelar sin que su posterior consumo sea perjudicial para la salud, hay alimentos que con la congelación sufren alteraciones en su textura y sabor y por ello se hacen incomestibles.

Entre los consejos para realizar correctamente este proceso, los especialistas citan, como el más importante, no congelar algo que haya sido congelado antes, aunque sí se pueden congelar los alimentos ya cocinados con productos congelados. Además, se debe tener en cuenta otros factores, como evitar la abrasión por congelación, envolviendo bien el producto; extraer el oxígeno para evitar la evaporación; no congelar las latas, ya que se expanden y pueden explotar; no colocar alimentos sueltos, sino en pequeñas raciones; y evitar los envases de cartón, en beneficio de los plásticos, rígidos y herméticos. En todos hay que señalar la fecha de congelación y su contenido.



Algunos expertos alimenticios desaconsejan meter según qué productos en el congelador ya que perderían propiedades o su sabor quedaría modificado, como afirman en el Huffingtonpost.

Leche
Si queremos beber la leche directamente, no es lo más aconsejable congelar este producto porque aparecerían grumos.

Al descongelarlo las hojas se marchitarán y se quedarán blandas, perdiendo su sabor original.

Huevos con cáscara
Al contener líquido en su interior, se solidificaría y terminaría por romper la cáscara.



Frituras
Si se fríe un alimento y luego se mete en el congelador, perdería la textura crujiente que tenía en su inicio.

Frutas y verduras crudas
Estos alimentos tienen un gran porcentaje de agua y cuando se descongelan, quedan blandos y en muchos casos pierden el sabor original.

Crema agria
Al descongelar este producto se corta y resulta inservible para comerlo directamente.

Migas
Pierden su textura inicial y quedarían excesivamente blandas.

Cambia su textura completamente y termina por cortarse.

Patatas crudas
Se vuelven blandas por su alto contenido en agua.

Queso
Da igual el tipo de queso que sea porque en cualquiera de sus modalidades, cambia de la textura original.

Clara de huevo montada
Perdería toda su esponjosidad, quedando un extraño líquido.


CONVIENE RECORDAR:




1. Al contrario que los frigoríficos, los congeladores funcionan mejor si están muy llenos y los alimentos pegados unos a otros.
2. ‘Tenga la puerta cerrada de los equipos de mantenimiento en frío el mayor tiempo posible, para evitar las fluctuaciones de temperatura’, informa la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

3. ‘Si se consume pescado crudo en casa, hágalo después de haberlo mantenido congelado durante días’, recuerda la OMS, para evitar la infección por anisakis. La anisakidosis es la enfermedad causada por las larvas de unos pequeños gusanos redondos de la familia Anisakidae. Cuando se ingiere un pescado crudo o que no se ha cocinado suficientemente, la larva del gusano, todavía viva, puede penetrar en el organismo y fijarse en las paredes del tubo digestivo.