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¿Qué hacer con la comida sobrante de los supermercados?

Sin querer caer en demagogias, lo cierto es que cada año mueren millones de personas en el mundo a causa del hambre. Mientras, en los países más desarrollados cada día se tiran a la basura toneladas de alimentos perecederos. Sin duda, es inconcebible desde el punto de vista económico, social e incluso ético. En esta dirección, cada vez se dan más pasos y ahora la buena noticia nos  llega de Francia.

El Gobierno francés quiere reducir a la mitad el despilfarro de alimentos para el año 2025 y para ello ha obtenido el apoyo unánime de la Asamblea Nacional. De este modo, a partir del 1 de julio del año próximo, los supermercados de más de 400 metros cuadrados no podrán tirar a la basura los productos perecederos. Deberán donarlos a organizaciones dedicadas a la alimentación animal o a la fabricación de abonos agrícolas.
Según datos del Ministerio de la Ecología, en Francia se tiran a la basura 20 kilos de comida por persona y año. La FAO considera que se despilfarra hasta un tercio de los alimentos para consumo humano. En total, se desperdician 1.300 millones de toneladas al año que producen 3.300 toneladas de dióxido de carbono. En realidad, según esa institución internacional, la mitad de los alimentos se desperdician en su camino del campo al plato. Francia está comprometida en esta lucha desde que en 2010 se puso en marcha un grupo de trabajo sobre el tema. Sus conclusiones, adoptadas hace tres años, son similares a las que ahora se introducen en la ley, aunque lo que se pretende es el compromiso de toda la cadena de producción y distribución alimentaria.
Otro de los puntos importantes de la ley será el de concienciar en la escuela sobre la necesidad de controlar el despilfarro de alimentos.
Desperdicios en España
En España, la asociación Facua-Consumidores en Acción denunció ya ha finales de 2014 que la mayoría de las cadenas de supermercados no aclara el destino de la comida que se queda sin vender y que solo ocho de 28 firmas han contestado a su encuesta sobre uso de productos aún aptos para consumo. Cada día se destruyen en España, según datos de la Comisión Europea, 21.000 toneladas de comida, de las que un millar de toneladas "son responsabilidad del sector de la distribución comercial", ha señalado el portavoz de FACUA, Rubén Sánchez.




Las ocho cadenas de distribución que han respondido al estudio de Facua sobre qué hacen con los alimentos que no venden han sido Caprabo, Covirán, Dia, E. Leclerc, Eroski, Grupo Corte Inglés, Lidl y Mercadona. Rubén Sánchez ha reclamado a las instituciones "la prohibición por ley a los supermercados de que la comida apta para consumo la tiren y que haya sanciones económicas para aquellos que no donen".

¿Dónde colocar cada alimento en el frigorífico?


Un frigorífico no es solo un contenedor en el que podemos almacenar alimentos sin orden ni concierto. Como casi todo en esta vida, existe una forma correcta de colocar la comida para que el electrodoméstico cumpla con su función y los alimentos se mantengan en buen estado el mayor tiempo posible. Aprende cómo organizar tu nevera para sacarle el máximo rendimiento gracias al blog Hogar Útil.

Temperatura ideal

Controla la temperatura del frigorífico. La nevera tiene que estar a 5ºC y el congelador a una temperatura de -18ºC. En verano es aconsejable bajar un par de grados el frigorífico. Recuerda que para mantener siempre la temperatura ideal no hay que tener el frigorífico demasiado lleno y abrir la puerta solo cuando sea necesario durante el menor tiempo posible.

Limpieza del frigorífico



Es muy importante mantener una higiene adecuada en la nevera. Limpiar el frigorífico por lo menos una vez al mes es una tarea obligatoria.

Espacios bien diferenciados

El frigorífico debe contar con espacios diferenciados para las distintas clases de alimentos. Esta es la única manera de evitar el contacto entre ellos para que no se transmitan olores y sabores de unos a otros. Además, la temperatura no es la misma en toda la nevera y los diferentes alimentos requieren distintas temperaturas para su conservación.

¿Dónde colocar cada alimento?



Los alimentos que necesitan mayor refrigeración como carnes y pescados irán en la parte de abajo, justo la que está en cima del cajón de las verduras, ya que es la zona más fría de la nevera. Sin embargo, los lácteos, embutidos, sobras o cualquier producto que requiera conservación en frío una vez abierto, se colocarán en los estantes medios o superiores.

En la puerta es la zona menos fría y por tanto el lugar ideal para productos como mantequillas o mermeladas. Los productos más recientes los situaremos en la parte posterior para consumir primero los más antiguos que se colocarán en primera fila.

¿Mejor crudo o cocido?



Todos sabemos de las grandísimas cualidades alimentarias de verduras y frutas, pero cómo conservan mejor sus propiedades. ¿Cuáles es mejor comerlos crudos y cuáles son más beneficiosos cuando los cocinamos? Para sacarnos de dudas, vamos a analizar los distintos casos.

MÁS BENEFICIOSOS COCIDOS: 




Zanahorias: Las zanahorias contienen gran cantidad de betacarotenos, que luego en nuestro organismo se transformará en vitamina A. Lamentablemente solo nos beneficiaremos de la totalidad de esa vitamina A si cocinamos previamente a la hortaliza.

Tomate: El tomate es rico en vitaminas. Pero si queremos sacarle el máximo partido a su antioxidante estrella: el Licopeno, debemos consumir tomate cocido. Es decir, en forma de salsa de tomate, en guisos, caldos, etc, En el caso del tomate también es muy aconsejable comerlo crudo para beneficiarte de todos los antioxidantes que se pierden durante la cocción, así como polifenoles y vitamina C por ejemplo.

Espinacas: Son más nutritivas cocidas. De esta forma se absorbe mejor el hierro, calcio y magnesio, ayudando al fortalecimiento de nuestro sistema músculo-esquelético y en la prevención de enfermedades como la anemia ferropénica.
Un consejo: En vez de hervirlas, hazlas salteadas o al vapor. De esta forma no pierden los minerales en el agua.

Espárragos: Cuando los espárragos se someten a un proceso de cocción, se facilita la absorción de un antioxidante muy importante capaz de neutralizar la acción de los radicales libres: El ácido ferúlico.

Champiñones: Cuando cocinas el champiñón libera mayor cantidad de potasio, un mineral muy importante para nuestros músculos y corazón.



MEJOR EN CRUDO:



Frutas: Las frutas para que conserven todas sus vitaminas, especialmente la vitamina C, no deben someterse a procesos de cocción. Si esto pasa, la vitamina C se destruye.

Brócoli y berro: Cuando estos dos vegetales se cocinan, se pierde una enzima encargada de producir la hidrólisis de los glucosinolatos, para así liberarse unos compuestos muy importantes para prevenir diversos tipos de enfermedades cancerígenas.

Ajo: Al cocinar el ajo, se destruye la alicina, responsable de los diferentes efectos medicinales del ajo.

Cebolla: Con la cebolla más de lo mismo. Si se somete a temperaturas elevadas, se inactivan ciertas enzimas que protegen nuestro sistema digestivo. También pierde una sustancia llamada glucoquinina, cuyo efecto es similar al de la insulina, regulando la glucosa en sangre.

12 alimentos para afrontar el desgaste del otoño



Llega el otoño y nuestro organismo, al igual que la naturaleza, sufre una serie de cambios. El paso, en ocasiones drástico, de calor a frío en apenas unos días puede debilitar las defensas de nuestro cuerpo, lo que nos lleva a que nos enfermemos con una mayor facilidad de gripe o resfriado. Nuestra dieta en otoño tiene que ser capaz de contrarrestar el mayor desgaste físico y mental que experimentamos en esta estación y los alimentos de temporada pueden ser nuestros mejores aliados.

La naturaleza es sabia: en verano nos da frutos con grandes cantidades de agua, que nos ayudan a hidratarnos, y en otoño e invierno nos da cítricos, ricos en vitamina C, que fortalece nuestro sistema inmunológico. Los alimentos típicos del otoño suponen una estupenda forma de armarnos para luchar contra las indeseables enfermedades.

SETAS



Las setas son una de las grandes delicias de la temporada otoñal. No solo podemos disfrutar de múltiples variedades que pueden cocinarse de muchísimas formas. Se trata, además, de un alimento muy bajo en calorías, rico en egosterol –una sustancia que nuestro cuerpo transforma en vitamina D–, vitaminas del grupo B y yodo. Lo que no debemos olvidar es que se trata de un alimento fuerte, que puede resultar indigesto si se consume en grandes cantidades o por la noche.

CASTAÑAS



Las castañas son deliciosas solas o acompañadas en forma de dulce. Se trata de un fruto rico en muchas vitaminas y minerales. Eso sí, son ricas también en hidratos de carbono, y algo calóricas.

HIGOS



Son una fruta exquisita, que contienen una gran cantidad de vitaminas (especialmente vitaminas del grupo B) y minerales. Es útil contra la astenia otoñal, y aporta una gran fuente de energía, además de ser ricos en calcio y hierro.

CAQUI



Es una fruta sumamente sabrosa y deliciosa que contiene elevados niveles de antioxidantes y fibra. Por ello, es ideal no sólo contra el estreñimiento, sino para reducir incluso el riesgo de arteriosclerosis.

MANZANAS



Aunque, como la mayoría de frutas, podemos encontrar manzanas todo el año, es otoño la mejor fecha para consumirlas. Se trata de un alimento rico en antioxidantes y fibras y que puede tomarse de muchas formas. No tenemos por qué dejar la manzana para el postre: en compota, en ensalada y en los guisos es un acompañante delicioso.

GRANADAS



La granada es una fruta muy completa y con un aporte calórico muy bajo, dado su alto contenido en agua. Está dentro de la familia de los cítricos, por lo que tiene un gran contenido en vitamina C, pero además es rica en ácido málico, flavonoides –los famosos pigmentos con acción antioxidante– y taninos, sustancias con propiedades astringentes y antiinflamatorias.

Dado su peculiar fisionomía, es ideal para añadir a las ensaladas, ya sea como ingrediente o como aliño. También es fantástica en zumo.

COLES



Las verduras de la familia de las brasicáceas, como las coles de Bruselas, la coliflor, el repollo, la lombarda, o el brócoli, son ricas en vitamina C y hierro y tienen fitoquímicos con acción antioxidante. Son verduras recomendadas para fortalecer el sistema inmune, por lo que resultan un gran aliado contra los resfriados.

KIWIS



Aunque ya estamos acostumbrados a verlos todo el año, la temporada del kiwi va de septiembre a marzo. Es una de las frutas con mayor concentración de vitamina C, mayor incluso que la de los cítricos, y es una gran fuente de potasio y cobre. Por supuesto, tampoco hay que olvidar su alto contenido en fibra, ideal si tenemos problemas para ir al baño. 

BERENJENA



La berenjena no solo es una hortaliza deliciosa, además es perfecta como purgante intestinal, basado su alto contenido en colagogo, un extracto que facilita la expulsión de la bilis y estimula el funcionamiento del hígado, lo que favorece la digestión de grasas. Se trata, además, de un alimento muy versátil en la cocina, se puede tomar rellena, empanada, salteada, en puré y hasta en ensalada.

UVAS



La uva es una de las frutas con mayor contenido en azúcar, por lo que no es especialmente recomendable si lo que se quiere es adelgazar. Pero, al margen de esto, es una muy rica en antioxidantes, deliciosa y muy barata en época de vendimia. No debemos limitarnos a comer la fruta de postre. La uva es perfecta para hacer compotas, zumos, pasteles, ensaladas o como guarnición de la carne.

FRUTOS DEL BOSQUE


Las moras, arándanos, frambuesas, grosellas y, en general, todos los frutos del bosque concentran una enorme cantidad de antioxidantes, especialmente en forma de flavonoides, el pigmento que les da su particular color rojizo. Si no tenemos un bosque cerca donde recolectarlas, siempre podemos comprarlas congeladas, una buena alternativa si no queremos perdernos estas delicias (y además, podremos disfrutar de ellas más tiempo, pues su temporada es muy corta). Son geniales para realizar postres, mermeladas y salsas. 

CALABAZA




La calabaza es una hortaliza rica en potasio, fibra y vitamina B. En España se consume normalmente en forma de puré, pero también está muy rica cocida (es deliciosa acompañada de patata). Dado su sabor dulce, también es un ingrediente mágico en lo que a repostería se refiere.



Mejor fruta que helado para combatir el calor



Llega el calor y tenemos que prepararnos. Por supuesto que nada como estar metido en el agua para soportar mejor las altas temperaturas, pero si esto no es posible, también hay alimentos que nos ayudarán a combatirlo. A continuación os damos algunos remedios y desmontamos algunos mitos. Leed atentamente:

Ya hace dos años, la Sociedad Americana de Química de Estados Unidos recetó, para combatir el calor, comer menos helados, que son más un placebo que un auténtico refrescante corporal, y más frutas y verduras, que son básicamente agua.



«Los helados refrescan cuando se comen, pero crean calor a medio plazo debido a sus altos niveles de proteínas», advirtió Sara Risch, que dirige una consultora de temas vinculados con la alimentación.

En cambio, la fórmula tradicional de las verduras y las frutas nunca falla: asequibles, sencillas, pueden llegar a ser 90 % líquido y constituyen «un fabuloso paquete de agua para el cuerpo», elogió la bioquímica Shirley Corriher, especializada en la aplicación de la ciencia en la cocina.

Las dos expertas tienen sus favoritos: el apio, la sandía fresca y el pepino, este último incluso en sandwich, como marca la tradición anglosajona.



Risch y Corriher recomendaron los cereales integrales, ricos en minerales como el magnesio que ayudan a recuperarse de actividades veraniegas en las que se suda mucho, y especias picantes como la pimienta, que también desarrollan un efecto de termostato en nuestros cuerpos.

Bebidas calientes y agua del tiempo

El té, especialmente de menta, y otras bebidas calientes ayudan a sudar, a liberar calor corporal y a contrarrestar los efectos de las altas temperaturas.

El agua siempre será más efectiva si es del tiempo en vez de fría, ya que equilibra la temperatura corporal, y tendrá el efecto deseado tanto con gas como sin.



Y el vino, con moderación, también puede ser un buen termostato natural contra las altas temperaturas.

La Sociedad Americana de Química de Estados Unidos destacó que el próximo paso de los científicos es reunir en un solo producto alimentario los beneficios del agua, el picante y los cereales integrales. Si hay barritas energéticas tendría que haber «barritas del frío», propusieron.

Transgénicos, ventajas y desventajas


Están cada vez más de moda y su presencia es cada vez mayor. Son los alimentos transgénicos. ¿Sabes bien lo que son? A diferencia de un alimento que se cultiva de forma natural, un transgénico es un alimento al que se altera su ADN para conseguir ciertas ventajas. Se crean mutaciones que tienen unas características determinadas y preconcebidas.

Aunque ya se empiezan a introducir algunos alimentos animales con alteraciones genéticas, generalmente un alimento transgénico es de origen vegetal, como pueden ser las frutas sin pepitas, los frutos que maduran más tarde de lo que es natural, frutas a las que se le ha modificado el color y el sabor, cambiar la cantidad de minerales de algún tipo y hasta crear un híbrido a partir de varios diferentes frutos.



El maíz y la soja son dos de los alimentos de origen vegetal a los que más se les ha sometido a modificaciones de su ADN, o se les ha convertido en transgénicos a fin de que sean más resistentes a las plagas y a las inclemencias del tiempo.
Las alteraciones genéticas de los alimentos empezaron hace mucho tiempo para conseguir erradicar el hambre en el mundo (entre otras cosas), pero las investigaciones fueron tomando un rumbo diferente, siendo aplicado el conocimiento a la industria alimentaria. Los alimentos transgénicos como los conocemos hoy tienen sus orígenes a finales de la década de los 90 que es cuando se crea e introduce en el mercado el primer producto vegetal con su ADN alterado.



VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Los alimentos de origen transgénico han sido y siguen siendo sometidos a una intensa polémica. Hay expertos en nutrición y científicos totalmente en contra de esta técnica, pero hay otros que se muestran a favor de las mutaciones genéticas. Los detractores alegan el factor medio ambiental y sobre todo el de la seguridad alimentaria, entre otros. Ellos ven claras razones por las cuales, los alimentos transgénicos deberían ser retirados del circuito de comercialización.
Obviamente, esta avanzadísima tecnología consigue beneficios con los alimentos transgénicos, ya que los productos alterados genéticamente son mucho más resistentes a plagas, enfermedades, productos herbicidas, etc., siendo las plantaciones mucho más fáciles de cultivar, recolectar y llevar a la mesa.
Otras de las ventajas de la alteración del ADN es que pueden recibir ciertas características no naturales. Se les pueden incorporar nutrientes o características morfológicas (forma, olor, sabor, color, etc.) que de manera natural no poseen.



Eso no cabe discutirlo: los beneficios de los alimentos transgénicos deben ser tenidos muy en cuenta, pero no se deben dejar de lado las desventajas de su producción, ya que estas son muchas y afectan directamente a las personas.
El hecho de crear un alimento transgénico alterando su ADN o quitando o incorporando genes puede conseguir que un producto final genere agentes nuevos (no presentes hasta el momento) que inicien procesos de intolerancia o alergias alimentarias.

La organización Greenpeace advierte de los posibles problemas que pueden acarrear para la salud humana el uso de alimentos transgénicos y ha elaborado una guía en la que denomina verdes y rojos a diferentes productos en el mercado según su contenido en alimentos modificados genéticamente. La organización ecologista señala que “generalmente desconocemos lo que hay detrás de un producto que hemos elegido consumir. Puede incluso que lo hayamos comprado por sus características saludables y que, sin embargo, sea un transgénico y nos aporte en realidad tóxicos para nuestro organismo”.