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Todos los secretos para organizar una buena barbacoa



El verano es, sin duda, la temporada de las barbacoas. Esta forma de cocinar, aparentemente sencilla, tiene muchas técnicas, trucos y pautas que debemos conocer para conseguir un resultado perfecto. Aquí te mostramos algunos:

1 – Elegir la barbacoa o la parrilla ideal

Antes de nada, hay que diferenciar entre barbacoa y parrilla: una buena barbacoa debe de tener su correspondiente tapa, y todo lo que no lleve tapa es una parrilla. Las de obra, en general, son parrillas y no barbacoas.
La barbacoa nos da la opción de que, según coloquemos las brasas, ésta se convierte en un horno de brasa cuando colocamos la tapa.
En materia de seguridad, las barbacoas (las de tapa) son mucho más seguras que cualquier parrilla, ya que al disponer de tapa las brasas se apagaran solas, frente a una parrilla, en la que deberíamos apagarlas con gran cantidad de agua, pues el fuego nunca se puede abandonar estando encendido.



¿Leña o carbón?
El carbón para barbacoas es carbón vegetal, que se fabrica carbonizando leña. El carbón vegetal se convierte mucho antes en brasas que cualquier leña, ésta es la diferencia básica. La leña debemos de prenderla y esperar mucho más tiempo a que se pase y se convierta en brasas, pues se cocina con brasas, no con llama, excepto algún plato como el calsot.
El uso de madera conlleva tener un mayor dominio del fuego y saber cuándo las brasas están en su mejor momento para incorporarlas bajo la parrilla.

2 – El rito de prender el fuego
Encender un fuego haciendo el menor humo posible y en el menor tiempo, es todo un arte.
El secreto está en utilizar astillitas finas o piñas y, una vez que están bien encendidas, incorporamos poco a poco el carbón vegetal o la madera dura que hayamos elegido para generar brasas. El fuego tiene que tener oxígeno, por lo cuál, si echamos todo el carbón de golpe o le incorporamos cartones o papeles, mataremos la combustión y montaremos una humareda muy molesta.
Lo ideal es encender con productos ecológicos, como unas buenas astillitas o unas piñas, nada de uso de pastillas o líquidos que luego nos dejan trazas de queroseno o cualquier otro producto desagradable en nuestros alimentos. Y por supuesto, nada de gasolinas ni alcohol de quemar, son gastronómicamente insalubres y sobre todo extremadamente peligrosos.



3 – Cocinar la carne
La barbacoa no es sólo chorizo y panceta, no tiene por qué ser sinónimo de colesterol, podemos cocinar infinidad de alimentos saludables a la brasa.
La barbacoa desgrasa las carnes manteniendo los jugos y sabores en su interior como ningún otro sistema de cocción. Las grasas, al caer sobre las brasas, generan ese aroma característico que hace que la carne resulte espectacular. Para ello, debemos saber que no es conveniente pasarnos dando mil y una vueltas a la comida sobre la parrilla. Vuelta y vuelta y ¡listo para comer!
La elección de los cortes o del animal a cocinar dependerá tanto del gusto del anfitrión como del presupuesto que queramos destinar. Mollejas de cordero, brochetas de pollo y pera o un solomillo de cerdo pueden causar sensación a nuestros invitados con un bajo presupuesto. Hamburguesas y costillas de cerdo o de vaca son soluciones sabrosas 100% para una fiesta con amigos o familiares.
Si disponemos de más presupuesto, aconsejamos la carne de buey, la ternera gallega, el maravilloso Kove, o incluso un buen ‘secreto’ de cerdo ibérico o un delicioso magret de pato.
Para la carne se pueden preparar aliños, marinadas y salsas de todo tipo: un buen chimichurri, una salsa barbacoa casera o una cebolla caramelizada pueden ser magníficos acompañamientos.



4 – Cocinar pescado
La delicadeza de los pescados requiere de un acomodo especial para cocinarlo a la brasa. Posarlo sobre la parrilla y que no se nos pegue no es tan sencillo. Se necesitan herramientas especiales como besugueras e incluso castañeras para cocinarlos al fuego y sacar todos esos aromas y sabores que puede darnos un buen pez a la brasa.  Se pueden  preparan desde los más diminutos como las anchoas,  las vieiras o las cocochas, a rodaballos de 3 kilos o rapes de 2, pasando por el exquisito sabor que da el salmón, cualquier pescado es muy agradecido cuando se cocina a la parrilla.
La parrilla donde apoyemos el pescado debe de estar bien caliente y a ser posible engrasada con una aceite en spray o una brocha. Este es el secreto para que no se nos pegue el pescado.



 5 – Cocinar verduras y frutas
Del mismo modo que sucede con el pescado, las verduras son una asignatura pendiente en las barbacoas de los españoles. O se nos achicharran o terminan como combustible con las brasas, pues el 70 %  de las verduras se nos cae de la parrilla a la brasa.
Bandejas acanaladas que reciben el aroma de la leña o castañeras agujereadas son el secreto para cocinar desde setas a brotes de soja, por poner tamaños diferentes de vegetales. Evidentemente, se cocinan a menor intensidad de fuego e incluso se pueden escaldar y luego recibir el toque posterior de brasa, es un buen truco cuando hay muchos comensales.
Las frutas también pueden cocinarse en la parrilla, con baja intensidad de calor. El mango a la brasa con un queso de cabra también pasado por la brasa en una ensalada es una delicia. Para postre, plátanos a la brasa bañados con el chocolate, que se funde con el calor de la barbacoa, o unas brochetas de frutas bañadas con chocolate, unos higos con toque de brasa rociados de miel, que se carameliza con aroma del carbón de encina, son sugerencias exquisitas.

6 – Salud
Se han hecho muchas advertencias sobre el riesgo para la salud que contienen los restos “carbonizados” de los alimentos. Por eso, hay que evitar quemar o chamuscar la carne, las aves o el pescado a altas temperaturas. Al quemarse, se forman aminos heterocíclicos (AHC) que pueden dañar los genes de una persona y aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Untar la parrilla con aceite, utilizar marinados, reducir la temperatura de la parrilla y limpiar bien la parrilla tras cada uso ayuda a reducir la exposición a los AHC.



La carne de cerdo también es saludable


La Interprofesional del Porcino de Capa Blanca, INTERPORC -de la que forma parte Cooperativas Agroalimentarias de España en representación de las cooperativas de carne de porcino- ha comenzado su primera campaña promocional con el lema “Carne de cerdo: nuestra carne blanca”, que pretende informar al consumidor sobre las buenas cualidades de la carne de cerdo, una carne blanca baja en grasas saturadas, fuente de proteínas, minerales y vitaminas.

La campaña intenta contrarrestar la imagen peyorativa que desde hace años tiene la carne de cerdo, ya que muchos la han señalado como la causante de todos los males alimenticios, sobre todo del aumento de los niveles de colesterol. En la actualidad se ha avanzado mucho sobre los estudios en esta materia y por ello vamos a ver algunos de los beneficios que nos ofrece.



Es cierto que entorno a este tema existen muchas reservas, ya que el cerdo es un animal que contiene altas concentraciones de grasa en su estructura. Sin embargo, aquí nos  vamos a referir a una parte que tiene mucha menos grasa que cualquier otra: El lomo que podemos encontrar de diferentes maneras en el mercado, por lo que la variedad a la hora de consumirlo es elevada, al igual que el jamón, que nos aporta enormes beneficios.
La fama que tiene la carne de cerdo es que contiene grandes cantidades de grasas saturadas que son perjudiciales para nuestra salud. Hasta hace poco se creía que esto era así, pero recientes estudios realizados en esta materia han desvelado que la carne de cerdo, en contra de lo que se pensaba, puede representar una ayuda a la hora de mantener unos niveles óptimos de colesterol, ya que una parte como el lomo contiene solamente cincuenta y ocho miligramos de colesterol frente a los sesenta y ocho que contiene la carne de pollo.



Fuente de ácidos grasos esenciales
En contra de lo que se pensaba, es una carne rica en grasas monoinsaturadas, además de contener altas cantidades de ácido oleico, que nos ayuda a mantener unos niveles adecuados de colesterol, ya que se trata de ácidos grasos esenciales que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Junto a esto hay que destacar las cantidades de proteínas que nos brinda, y es que se trata de una importante fuente de las mismas, además de darnos proteínas de primera calidad necesarias par aun correcto desarrollo muscular.
Otros nutrientes que nos brinda son los minerales. La carne de cerdo es rica en estos nutrientes, sobre todo de hierro, que el cuerpo absorbe rápidamente, pues se trata de un mineral necesario para mantener una buena salud general. Junto a este podemos destacar otros minerales como el sodio el zinc y el fósforo. Las vitaminas son otros de los nutrientes que nos brinda. Entre ellas destacaremos la vitamina B1, que contiene altas cantidades, y que tan necesaria es para los deportistas, ya que se encarga de transformar la glucosa en energía muscular, pues es la que controla el metabolismo del glucógeno en los músculos.




Es importante que a partir de ahora cambiemos la perspectiva con respecto a la carne de cerdo, ya que no hay que demonizarla, y mucho menos dejar de comerla. Eso sí, es necesario saber elegir las partes más adecuadas para su consumo y con menor concentración de grasa. Junto a esto debemos tener presente que nunca hay que abusar de este alimento, ya que como ya sabemos, todo en exceso puede se malo para la salud a la larga.

Ternera Gallega para los paladares más exigentes



Ya casi nadie desconoce que la Ternera Gallega está considerada una de las mejores carnes del mundo. Pero, ¿sabes por qué? ¿Conoces sus características?  Pues aquí te damos algunas de las claves que hacen de ésta una de las carnes más demandadas y apreciadas.

Ternera Gallega es la Indicación Geográfica Protegida de referencia en España, tanto por su volumen e implantación en el mercado como por la calidad y garantía de control de la carne amparada. Significa aproximadamente el 50% de la carne con Denominación de Calidad que se comercializa en España, y más del 70% de los consumidores declaran conocerla.



La carne de Ternera Gallega procede de animales jóvenes (con menos de 10 meses), principalmente de la raza Rubia Gallega y sus cruces. Se alimenta a la manera tradicional, empezando con la leche materna que se va sustituyendo paulatinamente por forrajes y concentrados de origen exclusivamente vegetal.

Es una carne muy tierna y sabrosa al paladar en cualquiera de sus variantes.



PROPIEDADES:
La carne de vacuno, y concretamente la carne de ternera, destaca por su alto valor proteínico. Las proteínas nos aportan los aminoácidos esenciales para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, facilitando el crecimiento y la reparación de tejidos. Por ello, resulta muy beneficiosa para la piel, uñas, huesos, cartílagos, tendones y ligamentos.

La carne de vacuno está muy valorada dentro de la dieta mediterránea por su gran aporte en vitaminas del grupo B: la B12 es excelente para el sistema nervioso, el crecimiento y la regeneración de células; la B3 es muy buena para la piel; y la B5 y B6 nos ayudan a asimilar los carbohidratos y las proteínas.

La carne de ternera posee, además, gran cantidad de hierro, ayudando a prevenir la anemia, y también fósforo, mejorando el desarrollo intelectual.




Es una carne que destaca por su intenso y agradable sabor, con una extraordinaria terneza, jugosidad y suculencia. En definitiva, Ternera Gallega, y sobre todo Ternera Gallega Suprema, es una carne para paladares exquisitos y exigentes, que buscan sensaciones únicas y especiales en una carne de vacuno.