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Dieta Atlántica: La salud que nos llega del mar



La Dieta Atlántica da protagonismo a pescados y mariscos, verduras y hortalizas, pero también incluye hidratos de carbono, lácteos, aceite de oliva y un consumo moderado de carne. Al igual que su 'hermana' mediterránea, la dieta atlántica favorece la prevención de las enfermedades cardiacas y la diabetes.

Lejos de lo que se pueda pensar en un principio, esta dieta ha acompañado durante siglos el estilo de vida de algunos países: España (específicamente Galicia, Cantabria y País Vasco), Portugal, la Bretaña Francesa y el Reino Unido (concretamente la península de Cornualles, Gales, Escocia e Irlanda).

Los materia prima o ingredientes que la componen constituyen una importante fuente de nutrientes indispensables para el organismo (vitaminas, minerales, ácidos grasos omega 3, etc.) y los métodos utilizados en la elaboración de los platos persiguen un cocinado lo más natural posible, controlando el exceso de grasas y la cocción en exceso.

Atlántica y beneficiosa
La promoción de su consumo como parte de un estilo de vida saludable ha cobrado auge en los últimos años, de manera que muchas instituciones se han propuesto darla a conocer. Una de estas organizaciones es la Fundación Dieta Atlántica, creada por la Universidad de Santiago de Compostela para “fomentar el estudio, la investigación y la difusión de la dieta atlántica para la salud y el bienestar de la población”.

¿EN QUÉ CONSISTE?
En 2006, se llevó a cabo el II Congreso Internacional de la Dieta Atlántica, evento del que surgió el Decálogo de Dieta Atlántica, que recoge 10 recomendaciones de alimentación saludable y que resumimos a continuación:



1.Consumo muy elevado de pescados (de mar y de río) y mariscos (moluscos y crustáceos) que constituyen la gran reserva actual natural del Atlántico. Se recomienda el consumo de pescado y marisco de tres a cuatro veces a la semana en las diferentes etapas de la vida.

2. Consumir alimentos vegetales en abundancia: cereales, patatas y legumbres. Las dietas ricas en estos alimentos constituyen la mejor manera de conseguir un perfil calórico recomendado en el que un 50% de la energía total consumida lo sea en forma de hidratos de carbono complejos, así como para favorecer un mayor aporte de fibra alimentaria.



3. Consumo elevado de frutas y hortalizas. Se recomienda entre las primeras el consumo de una amplia variedad de las mismas, especialmente manzanas y cítricos. De entre las segundas, es conveniente mantener el consumo de las del género brassica, de acuerdo a los hábitos de producción y consumo (repollo, berzas, grelos y nabizas), además de judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos.

4. Utilización de aceitede oliva como principal grasa culinaria, especialmente como aderezo en crudo.

5. Consumir diariamente productos lácteos. Son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. Adicionalmente, el consumo de leches fermentadas está asociado a una serie de beneficios para la salud al aportar microorganismos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. El consumo de carnes es importante y debe hacerse con moderación. Aunque es un grupo muy heterogéneo, en general aportan proteína de muy alto valor biológico, hierro altamente utilizable y equivalentes de niacina. El consumo excesivo puede ser perjudicial para la salud. Es recomendable, siempre que se pueda, que se consuman las magras, y formando parte de platos a base de verduras, legumbres o patatas.



7. Se recomienda la ingesta abundante de líquidos, prioritariamente agua como bebida de excelencia. El vino se ha de tomar a través de un consumo moderado, responsable e inteligente, y con las comidas.

8. Gusto por la sencillez en la preparación de los alimentos, para mantener la calidad de las materias primas y, por tanto, el valor nutritivo. El empleo de la cocción, la plancha, la fritura en aceite de oliva o las técnicas de empanado no desvirtúan las características organolépticas y nutritivas de las materias primas de la dieta atlántica.

9. Mantener los hábitos alimentarios tradicionales atlánticos. Saber comer y disfrutar de ello.

10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.




Dieta Mediterránea, un estilo de vida



Hemos escuchado una y mil veces las bondades de ella, pero realmente sabemos qué es la Dieta Mediterránea. En primer lugar, debemos tener muy claro que no es solo un patrón alimentario, sino un estilo de vida. Combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar con la práctica de ejercicio físico moderado pero diario.

La Dieta Mediterránea se basa en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible. Ha sido transmitida de generación en generación desde hace muchos siglos, y está íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos. Ha ido evolucionando, acogiendo e incorporando nuevos alimentos y técnica.

RECOMENDACIONES BÁSICAS:

1.Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición



Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos.

2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos
Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Es fundamental consumir 5 raciones de fruta y verdura a diario. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria



El consumo diario de pasta, arroz y cereales es indispensable por su composición rica en carbohidratos. Nos aportan una parte importante de energía necesaria para nuestras actividades diarias.

4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados
Es importante aprovechar los productos de temporada ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.

5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos
Nutricionalmente se debe que destacar que los productos lácteos como excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc) y vitaminas. El consumo de leches fermentadas (yogur, etc.) se asocia a una serie de beneficios para la salud porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos
Las carnes contienen proteínas, hierro y grasa animal en cantidades variables. El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, preferentemente carnes magras, y formando parte de platos a base de verduras y cereales.

7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación



Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas – aunque de origen animal- tienen propiedades muy parecidas a las grasas de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares.
Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.

8. La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente
Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a nuestra alimentación diaria y son también una buena alternativa a media mañana y como merienda.

9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.  El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas
El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente
Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es muy importante para conservar una buena salud.




Sin duda, podemos afirmar que la Dieta Mediterránea es un excelente modelo de vida saludable.

A cada marisquillo, su mesecillo


Para todo hay un tiempo en esta vida. También para los alimentos y, aunque la estacionalidad de los alimentos no es tan rígida como antes, existen ciertas épocas al año en las cuales es más conveniente, por sabor, calidad y precio, consumir algunos productos. Este es el caso, por ejemplo, del marisco.



Gracias a los avances tecnológicos de los sistemas de producción y conservación, actualmente es posible disponer de casi cualquier producto cualquier día del año. Sin embargo, todo ser vivo tiene su ciclo biológico, lo que explica que podamos hablar de verduras y hortalizas, frutas, legumbres, carnes y pescados de temporada.

En el caso del pescado existen reglamentos que ordenan la actividad pesquera, lo que determina que haya unas épocas de consumo preferentes por su mayor disponibilidad, mayor productividad, y en consecuencia, su mejor calidad y mejor precio. Todo ello en teoría, porque los cambios en el clima (olas de frío o de calor, tempestades...) pueden alterar el calendario de temporada.



El marisco
Aunque es un producto exquisito y muy codiciado en cualquier época del año, lo cierto es que no podemos consumir marisco siempre que queramos, excepto que recurramos, claro, al marisco congelado. La congelación del marisco es un proceso que se realiza en el momento justo de la pesca. De este modo, se preserva la calidad del mismo hasta su posterior consumo, guardando la misma textura y sabor.



Sin embargo, los productos frescos, los que cada día ponemos a vuestra disposición en Más Típico Imposible, son los más codiciados y sabrosos. Cuando llega la temporada de cada marisco, éste adquiere un sabor óptimo y una textura incomparable en su carne, aumentan de peso, se llenan de corales…

Existe una tradición popular que nos cuenta  que todos los meses que contiene la “R”, (sobre todo de Noviembre a Marzo) son los mejores para disfrutar del marisco fresco en su mejor estado.

A continuación citamos cada marisco, indicando los mejores meses del año para degustarlo (siempre que estemos hablando de marisco fresco):

-Gamba: Durante Octubre, Noviembre y Diciembre.
-Langostino: Su mejor estado, se da en los meses de Marzo, Abril, Mayo y Junio.
-Camarón: Todos los meses del año resultan óptimos para este marisco.
-Cigala: Tiene un excelente sabor todos los meses del año.
-Vieiras: Se caracteriza por tener un sabor óptimo durante los primeros y últimos meses del año.
-Mejillones: Al igual que la Ostra se consume perfectamente todos los meses del año.
-Almejas: En el mes de Abril,  durante la temporada de Verano y en el mes de Diciembre.
-Buey de mar: Aunque este producto se consuma todo el año con muy buen sabor, los meses de Julio, Agosto, Septiembre y Octubre alcanza la textura óptima.
-Nécora: En los meses de Marzo a Noviembre.
-Langosta: Durante los 2 primeros meses del año y de Marzo a Septiembre.

También existe una clasificación estacional:
- En Primavera es un buen momento para degustar Cigalas, Almejas, Ostras…
- Cuando llegue el Verano, es el momento de los Mejillones, Almejas, Navajas, Bogavante, Langosta, Percebes…
- En Otoño, el Bogavante, la Langosta, las Vieiras y las Gambas adquieren un sabor óptimo.
- En Invierno se podrá degustar: Centollo, Buey, Nécoras, Camarones, Vieiras, Almejas…

Pulpo


El pulpo puede consumirse durante todo el año, tanto fresco como en conserva o congelado. Las zonas de España donde más arraigada esta la comercialización del pulpo fresco se encuentran en la zona norte de Cantabria y, sobre todo, en  Galicia y, en el sur, sobre las costas de Huelva.

Galicia es, sin lugar a dudas, la zona de España que por tradición gastronómica más pulpo consume. Podemos disfrutar del Pulpo de la Ría durante todo el año, tanto frescocomprar pulpo es a partir del mes de octubre.
como en conserva o congelado, aunque si queremos asegurar la compra de un producto 100% fresco y natural, la mejor época para
Conviene aclarar que durante el verano los pulpos de las rías gallegas están en época de cría y es cuando se produce su desove. 

El pescado, un gran amigo de nuestro corazón



El pescado es uno de los alimentos imprescindibles en cualquier dieta óptima. Sus beneficios son múltiples para el conjunto del organismo humano y, de manera específica, beneficia a órganos muy concretos del cuerpo humano: el corazón es uno de ellos.

Diferentes estudios han ido revelando a lo largo de los años que en aquellos lugares donde las personas basan su dieta diaria en el consumo de pescado viven más años. El pescado es, básicamente, una excelente fuente de ácidos grasos Omega-3, muy beneficiosos para nuestra salud.



La Asociación americana del Corazón (American Heart Association) recomienda el consumo de pescado, al menos, dos veces por semana. Y ha elaborado un decálogo de los beneficios que su ingesta le proporciona al organismo: Empezando por la mejora de la presión arterial, la reducción en la inflamación de las venas o la eliminación de arritmias cardíacas. Disminuye también la formación de coágulos en la sangre y produce una mejora significativa en el conjunto de la salud arterial.



Los científicos estadounidenses destacan en sus conclusiones que el consumo de pescado aumenta la capacidad del corazón para hacer frente a los esfuerzos, aminora el riesgo de los ataques cardíacos, baja los niveles de triglicéridos en sangre y disminuye las posibilidades de muerte repentina por deficiencias en el corazón. Además del sistema cardíaco, los ácidos grasos y el yodo del pescado son fundamentales en la formación y el mantenimiento saludable de todo el sistema nervioso central.     

Debemos consumir el pescado en lugares autorizados, con todas las garantías de salubridad, correctamente etiquetados y preparados. Así puedes adquirirlo también ahora en nuestra sección de pescados de www.mastípicoimposible.com

Todos los secretos para organizar una buena barbacoa



El verano es, sin duda, la temporada de las barbacoas. Esta forma de cocinar, aparentemente sencilla, tiene muchas técnicas, trucos y pautas que debemos conocer para conseguir un resultado perfecto. Aquí te mostramos algunos:

1 – Elegir la barbacoa o la parrilla ideal

Antes de nada, hay que diferenciar entre barbacoa y parrilla: una buena barbacoa debe de tener su correspondiente tapa, y todo lo que no lleve tapa es una parrilla. Las de obra, en general, son parrillas y no barbacoas.
La barbacoa nos da la opción de que, según coloquemos las brasas, ésta se convierte en un horno de brasa cuando colocamos la tapa.
En materia de seguridad, las barbacoas (las de tapa) son mucho más seguras que cualquier parrilla, ya que al disponer de tapa las brasas se apagaran solas, frente a una parrilla, en la que deberíamos apagarlas con gran cantidad de agua, pues el fuego nunca se puede abandonar estando encendido.



¿Leña o carbón?
El carbón para barbacoas es carbón vegetal, que se fabrica carbonizando leña. El carbón vegetal se convierte mucho antes en brasas que cualquier leña, ésta es la diferencia básica. La leña debemos de prenderla y esperar mucho más tiempo a que se pase y se convierta en brasas, pues se cocina con brasas, no con llama, excepto algún plato como el calsot.
El uso de madera conlleva tener un mayor dominio del fuego y saber cuándo las brasas están en su mejor momento para incorporarlas bajo la parrilla.

2 – El rito de prender el fuego
Encender un fuego haciendo el menor humo posible y en el menor tiempo, es todo un arte.
El secreto está en utilizar astillitas finas o piñas y, una vez que están bien encendidas, incorporamos poco a poco el carbón vegetal o la madera dura que hayamos elegido para generar brasas. El fuego tiene que tener oxígeno, por lo cuál, si echamos todo el carbón de golpe o le incorporamos cartones o papeles, mataremos la combustión y montaremos una humareda muy molesta.
Lo ideal es encender con productos ecológicos, como unas buenas astillitas o unas piñas, nada de uso de pastillas o líquidos que luego nos dejan trazas de queroseno o cualquier otro producto desagradable en nuestros alimentos. Y por supuesto, nada de gasolinas ni alcohol de quemar, son gastronómicamente insalubres y sobre todo extremadamente peligrosos.



3 – Cocinar la carne
La barbacoa no es sólo chorizo y panceta, no tiene por qué ser sinónimo de colesterol, podemos cocinar infinidad de alimentos saludables a la brasa.
La barbacoa desgrasa las carnes manteniendo los jugos y sabores en su interior como ningún otro sistema de cocción. Las grasas, al caer sobre las brasas, generan ese aroma característico que hace que la carne resulte espectacular. Para ello, debemos saber que no es conveniente pasarnos dando mil y una vueltas a la comida sobre la parrilla. Vuelta y vuelta y ¡listo para comer!
La elección de los cortes o del animal a cocinar dependerá tanto del gusto del anfitrión como del presupuesto que queramos destinar. Mollejas de cordero, brochetas de pollo y pera o un solomillo de cerdo pueden causar sensación a nuestros invitados con un bajo presupuesto. Hamburguesas y costillas de cerdo o de vaca son soluciones sabrosas 100% para una fiesta con amigos o familiares.
Si disponemos de más presupuesto, aconsejamos la carne de buey, la ternera gallega, el maravilloso Kove, o incluso un buen ‘secreto’ de cerdo ibérico o un delicioso magret de pato.
Para la carne se pueden preparar aliños, marinadas y salsas de todo tipo: un buen chimichurri, una salsa barbacoa casera o una cebolla caramelizada pueden ser magníficos acompañamientos.



4 – Cocinar pescado
La delicadeza de los pescados requiere de un acomodo especial para cocinarlo a la brasa. Posarlo sobre la parrilla y que no se nos pegue no es tan sencillo. Se necesitan herramientas especiales como besugueras e incluso castañeras para cocinarlos al fuego y sacar todos esos aromas y sabores que puede darnos un buen pez a la brasa.  Se pueden  preparan desde los más diminutos como las anchoas,  las vieiras o las cocochas, a rodaballos de 3 kilos o rapes de 2, pasando por el exquisito sabor que da el salmón, cualquier pescado es muy agradecido cuando se cocina a la parrilla.
La parrilla donde apoyemos el pescado debe de estar bien caliente y a ser posible engrasada con una aceite en spray o una brocha. Este es el secreto para que no se nos pegue el pescado.



 5 – Cocinar verduras y frutas
Del mismo modo que sucede con el pescado, las verduras son una asignatura pendiente en las barbacoas de los españoles. O se nos achicharran o terminan como combustible con las brasas, pues el 70 %  de las verduras se nos cae de la parrilla a la brasa.
Bandejas acanaladas que reciben el aroma de la leña o castañeras agujereadas son el secreto para cocinar desde setas a brotes de soja, por poner tamaños diferentes de vegetales. Evidentemente, se cocinan a menor intensidad de fuego e incluso se pueden escaldar y luego recibir el toque posterior de brasa, es un buen truco cuando hay muchos comensales.
Las frutas también pueden cocinarse en la parrilla, con baja intensidad de calor. El mango a la brasa con un queso de cabra también pasado por la brasa en una ensalada es una delicia. Para postre, plátanos a la brasa bañados con el chocolate, que se funde con el calor de la barbacoa, o unas brochetas de frutas bañadas con chocolate, unos higos con toque de brasa rociados de miel, que se carameliza con aroma del carbón de encina, son sugerencias exquisitas.

6 – Salud
Se han hecho muchas advertencias sobre el riesgo para la salud que contienen los restos “carbonizados” de los alimentos. Por eso, hay que evitar quemar o chamuscar la carne, las aves o el pescado a altas temperaturas. Al quemarse, se forman aminos heterocíclicos (AHC) que pueden dañar los genes de una persona y aumentar el riesgo de ciertos tipos de cáncer. Untar la parrilla con aceite, utilizar marinados, reducir la temperatura de la parrilla y limpiar bien la parrilla tras cada uso ayuda a reducir la exposición a los AHC.



Pescado, el gran aliado para tu salud




En los países donde la población consume gran cantidad de pescado, los habitantes disfrutan de una esperanza de vida superior a aquellos donde se consume más carne. Además, las enfermedades circulatorias de tipo obstructivo tienen una menor incidencia.

Las propiedades nutritivas de los pescados le otorgan a estos alimentos efectos beneficiosos para la salud, por lo que su ingesta, dentro de una alimentación sana y equilibrada, constituye un modo de prevenir la aparición de ciertas dolencias. Las innumerables especies de pescado a las que se tiene acceso, las múltiples posibilidades que ofrece en la cocina, junto con sus características nutritivas, convierten al pescado en un alimento indispensable en la dieta y recomendable en todas las edades y en las distintas etapas fisiológicas (infancia, adolescencia, embarazo, lactancia, edad adulta y vejez).

Pocas calorías
El contenido calórico de los pescados es relativamente bajo y oscila entre 70-80 Kcal por 100 gramos en los pescados magros o blancos y 120-200 Kcal por 100 gramos en los grasos o azules, por lo que constituyen una buena opción para formar parte de la alimentación de personas con exceso de peso. No obstante, este contenido calórico se puede incrementar según el modo de cocinado.



Aporte nutritivo
El contenido de proteínas en pescados y mariscos ronda el 15-20%, si bien los pescados azules y los crustáceos superan el 20%. Del mismo modo que sucede con las proteínas presentes en las carnes y en los huevos, las del pescado se consideran de alto valor biológico porque contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita en cantidad y proporción adecuadas. Dado que el crecimiento y desarrollo corporal que tiene lugar durante la infancia, la adolescencia, el embarazo y la lactancia exige un mayor aporte proteico respecto a otras etapas de la vida, se recomienda alternar el consumo de pescado con otras fuentes proteicas de origen animal (carnes, huevos y lácteos) y vegetal (legumbres, cereales y frutos secos).

Los ácidos grasos omega-3 desempeñan funciones importantes en el embarazo, la lactancia y la infancia porque forman parte de membranas celulares, del sistema nervioso y de la retina, por lo que los requerimientos se incrementan.

La ingesta de pescados cuya espina también se come, como es el caso de especies pequeñas o enlatadas (sardinas, anchoas...), es una fuente alimenticia de calcio, mineral que se acumula en los esqueletos de los animales.



El contenido en calcio de una lata de sardinas (el peso escurrido ronda los 70 gramos), es de 210 miligramos, similar al que aporta un vaso de leche (200 mililitros). Por esta razón, este tipo de pescados supone una excelente fuente de calcio para quienes por distintos motivos no incluyen suficientes lácteos u otras fuentes de calcio (soja y derivados, sésamo, frutos secos, cítricos, etc.) en su dieta; bien por problemas de salud, porque no les gusta o no tienen el hábito de consumirlos.
Un ejemplo de contenido en calcio por 100 gramos de algunos pescados y mariscos es el siguiente: 300 miligramos en las sardinas; 210 miligramos en las anchoas; 128 miligramos en las almejas, berberechos y conservas similares. El contenido medio de calcio del resto de pescados y mariscos ronda los 30 miligramos.

Pescado y bocio
El bocio es una enfermedad que se caracteriza por un crecimiento anormal de la glándula tiroides (situada en la parte baja del cuello), causada de manera habitual por una deficiencia de yodo en la dieta. El
El pescado (principalmente el marino) y el marisco representan una excelente fuente dietética para hacer frente a la falta de yodo en determinadas zonas. Además, el yodo tiene una importancia añadida durante el embarazo y la infancia.

Los pescados y mariscos más ricos en yodo son: todo tipo de mariscos, salmonete, salmón, bacalao salado, conservas de atún o bonito y mejillones en conserva.



Prevención de enfermedades
El pescado presenta un contenido vitamínico interesante. Posee diferentes vitaminas del grupo B como B1, B2, B3 y B12, y vitaminas liposolubles entre las que destacan la vitamina A, la D y, en menor proporción, la E, presentes principalmente en el hígado de los pescados blancos y en la carne de los azules.
Las vitaminas A y E son de gran interés nutricional porque poseen acción antioxidante, es decir, constituyen un factor protector frente a ciertas enfermedades degenerativas, cardiovasculares y al cáncer.
La vitamina D actúa en el intestino favoreciendo la absorción de calcio y fosfato. También lo hace en el riñón estimulando la reabsorción de calcio, por lo que contribuye en la mineralización de los huesos y los dientes. Básicamente, los beneficios para nuestra salud se pueden resumir en los siguientes:



'Súper alimentos' para una salud de hierro



La vida moderna, junto con sus ventajas, también nos ha traído un estilo de vida estresante, contaminación, comidas manipuladas y aditivos alimentarios. Todo ello puede conducir a enfermedades cardiovasculares, colesterol alto, diabetes, infecciones o cáncer. Los fármacos sintéticos para tratarlas también conllevan efectos adversos. Sin embargo, la naturaleza sigue regalándonos alimentos y remedios que nos ayudan a cuidar la salud.

Existen cientos de sabrosos ‘súper alimentos’ que contienen nutrientes, antioxidantes y otros elementos que puedan defendernos de las infecciones, suprimir las células cancerosas, regular los niveles de glucosa sanguínea, fortalecer los huesos o ayudarnos a perder peso mientras disfrutamos comiendo. Nosotros hemos seleccionado 9 alimentos muy especiales, particularmente si son ecológicos.



9: Arándanos
El jugo del arándano puede prevenir infecciones de vejiga. Esta acción antibacterial también previene y acelera el alivio de la diarrea.

Los nativos americanos creían que los arándanos eran mágicos. Los usaban para teñir ropa y también valoraban sus propiedades dietéticas y medicinales. Los potentes antioxidantes de esta baya nos protegen de arriba a abajo. Las altas concentraciones de antocianinas que generan el color azul también pueden proteger la vista y luchar contra los radicales libres que causan el cáncer.

8: La miel
A diferencia del azúcar, la miel es un edulcorante rico en nutrientes, proporciona numerosos minerales y vitaminas C, D, E y del complejo B. Es un concentrado de carbohidratos que eleva la energía tan necesaria para el deporte. Paradójicamente, la miel también es beneficiosa para promover el sueño. Alivia los dolores de garganta y calma la tos nocturna.

Los estudios han mostrado que la miel baja los triglicéridos en sangre. La miel inhibe las células que causan el cáncer de vejiga y protege contra la colitis. Tiene propiedades antisépticas que la convierten en buen tratamiento tópico para infecciones, llagas y quemaduras.

Para las alergias al polen, la miel local es un remedio más agradable y rentable que las inyecciones.



7: Alubias
Las alubias son bajas en grasas y tienen alto contenido en fibra, son ricas en proteínas y están libres de colesterol. La amplia variedad de alubias secas, incluidos los garbanzos, reduce los triglicéridos, la grasa en la sangre que pueden causar ataques al corazón. También rebaja los niveles sanguíneos del denominado colesterol malo (LDL) y eleva los niveles de colesterol bueno (HDL). Su alto contenido en carbohidratos y fibra ayuda a regular el azúcar en sangre y a mantener la diabetes bajo control. Las judías también pueden ayudar a prevenir el cáncer de colon, gracias en gran medida a la fibra.



6: Brócoli
El brécol crudo es un aliado contra multitud de enfermedades. Está lleno de fuertes antioxidantes que combaten el cáncer de pulmón, colon, próstata, gástrico y de mama.
El brócoli contiene numerosos minerales y vitaminas que combaten la enfermedad, incluyendo el cromo, un elemento importante en la regulación del azúcar en la sangre y la insulina. Sus altos niveles de ácido beta-caroteno y ácido fólico ayudan a prevenir las cataratas. El ácido fólico detiene el virus que causa el cáncer cervical. El brócoli es una buena fuente de calcio, un agente que reduce la presión sanguínea y es necesario para la fortaleza de los huesos.

Este alimento también puede hacernos más inteligentes. Proporciona hierro, esencial para un funcionamiento saludable del cerebro. Contiene boro, un oligoelemento que aumenta la actividad de las ondas cerebrales y agiliza las respuestas físicas. Además, el beta-caroteno del brócoli mejora la capacidad para pensar.

5: Cebollas
Dulces, picantes y olorosas, las cebollas son una de las más antiguas medicinas.

Las cebollas son ricas en antioxidantes y son posiblemente uno de los mejores alimentos para combatir el cáncer. Los numerosos agentes anticancerígenos en las cebollas son eficaces contra el cáncer de boca, de garganta, de pulmón, de estómago, colorrectal, de mama, de ovario, de próstata y de hígado.

Comer mucha cebolla puede reducir el riesgo de cáncer de garganta en un 88% y el cáncer de próstata en un 71%.

Las cebollas también son buenas para el corazón, reducen el colesterol y bajan la presión arterial. Contienen anticoagulantes que diluyen la sangre y reducen la obstrucción de las arterias.
Con siglos de antigüedad, se ha probado su eficacia en tratamientos contra la diabetes. Cocida o cruda, la cebolla reduce el azúcar de la sangre y cuanto más se consume, mayor es el efecto.

También ayuda a combatir otras enfermedades. Las cebollas son antibióticos, antivirales, antisépticos y antiinflamatorios naturales. Ayudan a dilatar los tubos bronquiales, facilitando la respiración de los asmáticos leves, de aquellos que sufren la fiebre del heno y las personas con bronquitis crónica. La cebolla incluso puede ayudar a lidiar con el estrés. La quercetina es un sedante suave que induce a la relajación y el sueño.



4: Pescado
El salmón, las sardinas, la caballa, el arenque y el atún son peces saludables para el corazón. Todos ellos contienen altas concentraciones de ácidos grasos esenciales omega-3, fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo pero que necesitamos obtenerlos de los alimentos.

Los ácidos grasos Omega-3 son particularmente buenos en la reducción del riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular. Una dieta alta en estos ácidos grasos reduce los síntomas de la presión arterial alta, diluye la sangre y previene los coágulos.
Comer pescado graso también protege contra la degeneración macular, una condición relacionada con la edad que lleva a la pérdida de la visión, y promueve la función saludable del cerebro. También se ha vinculado al alivio de la depresión.

Comer regularmente pescado rico en ácidos grasos omega-3 puede impedir el desarrollo del asma y la artritis reumatoide. Esto se debe a que el aceite de pescado tiene un efecto anti-inflamatorio y porque actúa directamente sobre el sistema inmunológico. El aceite de pescado también puede combatir el cáncer de colon y de mama.

3:
En momentos de estrés, los británicos siempre sugieren una taza de té. Y unas tazas de reconfortante té al día pueden tener beneficios significativos sobre la salud. Está cargado con las catequinas que combaten el cáncer. El té verde es el que más contiene. Las catequinas también son anti-bacterianas, una cualidad que hace del té un activo en la prevención de úlceras estomacales.

El té verde y el negro reducen los factores de riesgo de enfermedades cardíacas al bajar la presión arterial y el colesterol total. El té también dilata los vasos sanguíneos y mejora el flujo sanguíneo. Evita que las plaquetas se acumulen y trabaja para disolver los coágulos de la sangre, lo que ayuda a reducir el daño que las dietas ricas en grasas producen en las arterias.

En las mujeres mayores, beber té puede también mejorar la densidad ósea, ya que es una buena fuente de manganeso, que es importante para tener huesos fuertes.

2: Yogur
Durante décadas, al yogur se le ha reconocido su capacidad para prevenir y curar la diarrea. El yogur elimina las bacterias que causan trastornos intestinales y las investigaciones más recientes muestran que la actividad antibacteriana del yogur puede alcanzar a todo el organismo al estimular el sistema inmunológico. Incluso mata a la bacteria que causa el olor corporal. Cuando se toman antibióticos, el consumo de yogur ayuda a reparar la flora intestinal, especialmente si es bífidus, y durante los viajes resulta preventivo de las inesperadas diarreas.

Este producto lácteo además reduce significativamente la susceptibilidad a las alergias al polen, fiebre del heno y los resfriados, si se comienza a consumir tres meses antes del inicio de la época del polen o la estación fría. Para obtener el máximo beneficio se puede tomar durante todo el año. También ejerce actividad antiviral y contra el cáncer. Estimula los anticuerpos del sistema que luchan contra la infección y atacan a virus y tumores. Lo yogures que contienen Acidophilus ayudan a prevenir las infecciones por hongos y pueden reducir la incidencia de cáncer de colon.



1: El ajo
Las propiedades antibacterianas que han hecho del ajo un tratamiento tópico efectivo durante miles de años también hacen un buen trabajo en el interior del cuerpo.

Los investigadores han identificado más de 30 agentes que combaten el cáncer dentro del ajo y su prima, la cebolla. Un estudio alemán encontró que el ajo es tóxico para las células malignas. El ajo puede ser el mejor alimento contra el cáncer, especialmente para el cáncer de estómago.
En asuntos del corazón, comer uno o dos dientes de ajo al día reduce los triglicéridos del 13 al 25 por ciento y baja la presión arterial, el colesterol y el peligro de coagulación sanguínea. El ajo combate los coágulos de la sangre mejor que la aspirina.

El ajo también alivia el dolor en las articulaciones, el gas y la diarrea y aporta calma y sensación de felicidad. Aplastado, mejora su acción beneficiosa.

Antioxidantes: Aliados contra enfermedades y el envejecimiento



¿Qué son los antioxidantes? son unas sustancias existentes en determinados alimentos que nos protegen frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento y de algunas otras enfermedades. La incapacidad de nuestro cuerpo para neutralizar los radicales libres a los que nos exponemos diariamente nos obliga a recurrir a alimentos con las propiedades antioxidantes con capacidad de neutralizarlos. A continuación os relatamos los alimentos que contienen más antioxidantes:



Aceite de oliva virgen extra. El mejor aceite para muchos, el aceite de oliva virgen extra es el zumo de la oliva, sin química ni calentamiento. Es rico en vitamina E, ácidos fenólicos  y ácidos grasos monoinsaurados con capacidad antioxidante. Además de ser un protector cardiovascular, el aceite previene la aparición de tumores como el de mama y retrasa el envejecimiento neuronal. Cuánto hay que tomar: Se recomiendan 5 cucharadas al día, 3 cucharadas si tienes problemas de peso.



Ajo. El ajo se utilizaba en el Antiguo Egipto para embalsamar las momias y asegurar la vida eterna, fue el remedio para las epidemias de pestes europeas y se colocaba en las almohadas de las parturientas para evitar problemas. El ajo ha sido considerado un remedio muy potente para casi todo. Ahora los estudios científicos demuestran que contiene sustancias antisépticas que previene las infecciones por hongos, levaduras, virus y bacterias. Además es un protector cardiovascular, lo que evita las enfermedades asociadas al envejecimiento. También se ha visto que el ajo ayuda a prevenir tumores. Cuánto hay que tomar: Entre 3 y 10 dientes de ajo diarios. Si no soportas el ajo puedes mezclar el ajo con otros sabores más fuertes como el perejil, berros, hinojo, eneldo. También puedes mezclarlo con zumo de limón o masticar menta fresca.
Bayas: Arándanos, moras, frambuesas, cerezas y fresas. Las frutas del bosque son una importante fuente de antioxidantes. Contienen ácidos fenólicos, vitamina C y folatos. Además contienen salicilatos, con acción antiinflamatoria y que reducen el riesgo de enfermedades cardiacos actuando como una aspirina natural. Cuánto hay que tomar: 15 bayas cada día, alternando las propias de cada estación para conseguir la mayor cantidad de vitaminas y fitonutrientes.



Brécol y coles. Son una fuente de vitamina C y E, folato, carotenoides y glucosinolatos y sulforafeno. Esta mezcla actúa como un potente protector de todo tipo de tumores, especialmente colon, boca, estómago, pulmón y mama. También reducen el riesgo de aparición de cataratas oculares. Cáanto hay que tomar: 5 días a la semana debes alternar un plato de coles (repollo, brécol, coliflor, coles de Bruselas, col rizada, lombarda, etc.), crudas, o unos minutos al vapor con aceite de oliva para conservar los glucosinolatos.
Cacao. El cacao es uno de los alimentos más ricos en antioxidantes y es muy aceptado por los niños y los deportistas que no tienen tanto miedo a las calorías. El chocolate puro es más ricos en flavanoles antioxidantes, especialmente procianidina que es un protector frente al cáncer y las enfermedades cardiovasculares. El cacao también es una fuente de fibra, hierro, potasio, magnesio y cobre. En nuestro país se toma una media de 8,5 g de cacao al día, lo que aporta el 9% del total de la capacidad antioxidante de la dieta española. Cuánto hay que tomar: Unos 20 gramos al día de cacao en polvo o chocolate en onzas, mejor si es chocolate amargo de 70%. No sobrepasar la dosis porque es un alimento muy energético, rico en grasas y azúcares.


Cebollas. Las cebollas, especialmente las moradas, cebolletas y puerros son vegetales ricos en quercetina, un flavonoide que se pierde en la cocción o fritura. El zumo de cebolla cruda ayuda a regular el colesterol, fluidifica la sangre y regula la glucosa en sangre. Se ha comprobado que las personas que toman cebollas todos los días tienen menos incidencia de enfermedades cardiacas y artritis reumatoide. Cuánto hay que tomar: un poco de cebolla cruda cada día, puedes añadirla a la ensalada, pizzas, sopas, platos de pasta y arroz y bocadillos.
Cítricos. Las naranjas, pomelos, mandarinas, limones, limas, etc. Son una fuente tradicional de vitamina C y folatos, pero además contienen hesperidina en las membranas que separan los gajos, un flavonoide antioxidante que mejora la permeabilidad celular y previene los problemas de mala circulación (varices, hemorroides, flebitis, etc.). También reducen los niveles de colesterol LDL, protegen las defensas inmunitarias y bloquean sustancias cancerígenas como las nitrosaminas. El limón además contiene limoneno anticancerígeno y depurativo. Cuánto hay que tomar: Al menos un cítrico natural cada día.



Espinacas, acelgas. Son ricas en ácido fólico y vitamina C. Son una fuente de luteína, una sustancia antioxidante que protege del envejecimiento ocular y de la degeneración macular relacionada con el envejecimiento. También ayudan a prevenir el cáncer de colon y son muy bajas en calorías, por lo que ayudan a mantener el peso. Cuánto hay que tomar: 2 ó 3 raciones (100 g) a la semana, alternando espinacas en ensalada con acelgas y espinacas cocidas al vapor.
Manzanas. Las manzanas son ricas en quercetina, un antioxidante con propiedades antiinflamatorias y anticancerígenos. Los estudios demuestran que las personas que toman una manzana cruda cada día tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, menor riesgo de infarto y mantienen mejor la memoria al envejecer. Cuánto hay que tomar: Al menos una al día, como dice el refrán, para mantener al doctor lejos de 'larga vida'.
Frutos secos. El consumo habitual de frutos secos como nueces, almendras, avellanas, pistachos, piñones, etc., está asociado a mejor salud cardiovascular. Los frutos secos son una bomba antioxidante por su contenido en ácido elágico, selenio, vitamina E y ácidos grasos omega-3 entre otros. Además aportan fibra y a pesar de ser alimentos ricos en calorías, ayudan a regular el apetito y a mantener el peso. Cuánto hay que tomar: entre 5 y 7 frutos secos cada día, preferentemente frescos y con cáscara para abrir.



Legumbres. Las alubias, judías, garbanzos, lentejas, soja, etc., vuelven a ser protagonistas de la cocina más sana. Todas las legumbres son buenas fuentes de antioxidantes, contienen sustancias como la fibra y los fitoesteroles que ayudan a retrasar el envejecimiento, regular el colesterol, prevenir los tumores como el de colon y regulan los cambios hormonales como la menopausia. Cuánto hay que tomar: Entre dos y tres platos de legumbres a la semana, procura cocinarlas con vegetales (tomate, pimiento, cebolla, ajo, puerros, etc.) reduciendo la cantidad de carnes ricas en grasas saturadas a una punta de jamón y una pechuga de pollo.
Pescado azul. Los pescados de aguas frías (atún, salmón, caballa, sardina, emperador, etc.) son muy ricos en ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos tienen una función reguladora que ayuda a retrasar el envejecimiento. Se ha visto que las personas que toman pescado habitualmente tienen menos enfermedades cardiovasculares, problemas de articulaciones como artritis y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, incluso retrasa la pérdida de visión relacionada con el envejecimiento. Vamos que quien toma pescado se mantiene joven y activo muchos años. Cuánto hay que tomar: entre 5 y 7 raciones de pescado a la semana.



Té verde o blanco. El té verde contiene más de 50 sustancias con propiedades antioxidantes. Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo de té, especialmente verde o blanco con menos incidencia de tumores, enfermedades cardiovasculares y hasta artritis. Además ayuda a mantener el peso y a adelgazar en las dietas. Cuánto hay que tomar: entre 3 y 4 vasos de té verde al día.
Tomate. El tomate -en especial frito- contiene uno de los antioxidantes más poderosos: el licopeno, un carotenoide de color rojo que ayuda a prevenir el cáncer de próstata, estómago, colon y recto. Además comer tomate reduce al 505 el riesgo de infarto en varones. Cuánto hay que tomar: Un tomate al día, mejor asado, o añadir tomate frito natural a los platos.
Uvas. Las uvas son muy ricas en polifenoles, las de color morado contienen resveratrol, un potente agente antioxidante que se encuentra en el hollejo de la uva, también en los vinos tintos. El resveratrol es un antioxidante beneficioso para la salud cardiovascular que también ayuda a retrasar el envejecimiento, evita la pérdida de memoria y mantiene las articulaciones. Cuánto hay que tomar: Se pueden tomar uvas a discreción y vino tinto con moderación (una o dos copitas al día).




Zanahoria. El color naranja se debe al betacaroteno o provitamina A, que se absorbe mejor con un poco de aceite o grasa. Las zanahorias mantienen joven la piel, mucosas y ojos, no sólo mantienen la elasticidad también ayudan a evitar el envejecimiento solar. Cuanto háay que tomar: Una zanahoria mediana al día, especialmente los meses antes del verano para facilitar la producción de melanina y protegerse de los daños solares.