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Frutos secos: Muy saludables y muy sabosos



Los frutos secos se llaman así porque tienen un bajo contenido de agua en su composición natural cuando se consumen. Almendras, nueces o avellanas son típicos de nuestra dieta mediterránea. Otros son de origen americano y asiático como los cachuetes (maní), los anacardos, las nueces de Brasil (castaña de cajú), y las macadamias.

Numerosos  estudios han demostrado múltiples efectos beneficiosos del consumo regular de frutos secos, especialmente crudos y con piel, ya que muchos micronutrientes de gran actividad biológica y efectos favorables para la salud se descomponen y/o pierden por fritura, cocción o tostado. Conoce cuáles son los mejores frutos secos que no deben faltar en tu dieta diaria.

¿Qué nos ofrecen los frutos secos?

-Ayudan a reducir los niveles de colesterol ‘malo’ y aumentar el ‘bueno’, gracias a su contenido en grasas saludables también llamadas “insaturadas”, así como también porque contienen ácidos grasos oleicos y linoleicos y los tan populares Omega 3. Todas estas equilibran los niveles de colesterol en sangre y se convierten, por consecuencia, en protectores del sistema cardiovascular, reduciendo el riesgo de padecer ataques al corazón.

-Debido a que los frutos secos tienen antioxidantes (como ser las vitaminas C y E), son fundamentales para combatir a los radicales libres, esas sustancias que son responsables de enfermedades degenerativas y el envejecimiento prematuro.

-Son excelentes para disminuir el estrés, la fatiga y el síndrome premenstrual, debido a sus aportes en ácido fólico, muy bueno a su vez para aumentar las defensas en el organismo.

-Por último, los frutos secos ofrecen fibra, poca grasa saturada y mucha insaturada, proteína vegetal, proteínas y sustancias bioactivas como los flavonoides. Aportan también minerales, potasio, calcio, fósforo, hierro, zinc, entre otros.
Es recomendable consumir los frutos secos sin salar, ni freír ni tostar, es decir, crudos como “salen” de la cáscara. En lo posible, no rehogarlos con manteca y si esto ocurre, no añadir a la preparación en caliente azúcar, sal o colorantes y conservantes.

Características de los frutos secos:



-Castañas: se trata de un fruto seco tremendamente rico en nutrientes, aportando vitaminas del grupo B, ideales para reducir la sintomatología propia del otoño, en la que es común sentirnos apáticos o melancólicos. Destacamos también de las castañas las pocas calorías que tienen, algo que se combina muy bien con su alto contenido en fibra, proteínas e hidratos de carbono. Precisamente gracias a su alto contenido en fibra se convierten en unos alimentos adecuados contra el estreñimiento. Además, son útiles en dietas de adelgazamiento porque ejercen un efecto claramente saciante. Son una buena fuente de minerales, entre los que destacamos el magnesio, potasio, hierro y fósforo, y según algunos estudios se les atribuyen propiedades tanto antiinflamatorias como vasculares.



-Nueces: Es un súper alimento porque contiene ácidos grasos Omega 3, cuyas propiedades más destacadas son mejorar los niveles de colesterol, no permitir el aumento de peso, proteger el corazón, disminuir la degradación de los huesos, entre otras. Puedes consumir las nueces crudas, en masas o pastelería, salteadas en ensaladas o arroz, etc.



-Almendras: Si consumes 23 almendras tendrás la tercera parte de la vitamina E que tu cuerpo precisa. Además, las almendras te protegen de los radicales libres y absorben grasas. Las puedes consumir en recetas dulces o saladas, ya sea espolvoreadas, procesadas, como leche, como relleno, para salsas, como mantequilla y mucho más.



-Pistachos: Sirven para saciar el hambre voraz que nos puede atacar antes de la cena, por ejemplo. Contienen nutrientes benéficos porque sirven para reducir los riesgos de padecer degeneración muscular por la edad, principal causa de la ceguera en los ancianos. Puedes consumir pistachos en la ensalada o solos, crudos, asados o salteados.



-Avellanas: contienen ácido fólico, que previene enfermedades del corazón y degenerativas, como el Alzheimer. A su vez, sirve para relajar la sangre y los vasos sanguíneos, sacian mucho el hambre y se pueden consumir molidas, como relleno de pastas, picadas, crudas, etc.




-Maníes o manises: Si bien pertenecen al sector de las legumbres, muchos los conocen como frutos secos. Contienen mucho folato, que ayuda en el desarrollo del cerebro y protege del deterioro cognitivo. Son recomendadas en las mujeres embarazadas y en los vegetarianos, por contener ácido fólico, vitamina E y grasas saludables.

Asadas o cocidas, ¿cómo prefieres las castañas?


Los magostos son los reyes del otoño y el fruto del castaño es, sin duda, la reina durante la temporada. Este fruto está delicioso y se puede consumir de muchas maneras distintas, así como emplearlo para la preparación de distintas recetas. En esta ocasión, te vamos a desvelar tres maneras sencillas para que puedas comer castañas asadas sin tener que usar fuego. Ten en cuenta que las castañas asadas es la mejor manera de prepararlas desde el punto de vista de salud. Y para los amantes de las castañas cocidas también le damos algunos trucos. Atentos:

ASAR CASTAÑAS EN EL HORNO
Cada horno es un mundo y los tiempos que indicamos dependen de las características de cada uno. En cualquier caso, para cocinar las castañas deberás hacerle un corte en la cáscara antes de colocarlas en la bandeja de hornear. Para cocinarlas, debes precalentar el horno a 200ª y meterlas durante 20 minutos. Muévelas pasados los primeros 10 minutos para que se hagan bien.



Es quizá la forma más clásica a falta de fuego. Lo único que se necesita es una sartén, que debe ser con agujeros en el caso de que se use una cocina de gas. Para los que tengan vitrocerámica también existe una solución, aunque el resultado no será el mismo. Para ello, podemos usar una sartén o una olla normal. Las colocaremos sobre la superficie de la sartén de manera que haya espacio entre una y otra. ¡Importante! Las castañas deben tostarse, pero no quemarse. Esta manera de asarlas resulta entretenida porque con una pinza les iremos dando la vuelta a las castañas según veamos que se van tostando. Este proceso puede durar unos 10-15 minutos según la cantidad de castañas que hayamos puesto en la sartén.
Las sacaremos cuando veamos que el fruto está de color amarillo intenso y la cáscara se ha ennegrecido ligeramente por algunas zonas.



ASAR CASTAÑAS EN EL MICROONDAS
La versión más arriesgada y moderna del asado de castañas tiene sus ventajas (limpieza y rapidez) y el resultado no tiene nada que envidiarle a la forma tradicional. Antes de cocinarlas, hazle un corte en la parte plana de la castaña tratando de atravesar las dos pieles pero sin romperlas.
Una vez preparadas las pondremos en un plato o en un recipiente apto para microondas y las cocinaremos a 800w (esto dependerá del microondas que tengamos) durante al menos 3 minutos.
Puedes hacer tantas castañas como te apetezcan, eso sí, no hagas muchas más de las que tengas pensado comerte pues cuando se enfrían del todo las castañas se endurecen y si no las has pelado te costará mucho más trabajo ya que la piel vuelve a pegarse a la castaña cuando ésta se enfría.

¡Ojo! No dejes sin vigilancia el microondas mientras se hacen las castañas.

CASTAÑAS COCIDAS
La otra forma más tradicional de hacer las castañas es cocidas. Para ello, debes limpiarlas bien y con un cuchillo haz una pequeña muesca en la piel de cada una de ellas. Después, ponlas en una cazuela con agua, una pizca de sal y unos granos de anís. Cuécelas a fuego suave durante 50 minutos.
Escurre y sírvelas en una fuente grande en el centro de la mesa y que los comensales vayan pelándolas a su antojo. 
Un consejo: Cuando compres castañas debes comprobar que tengan una consistencia dura y que la piel tenga un color pardo brillante.