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'Carne ao Caldeiro', un trocito de Galicia en tu mesa




Galicia es una tierra donde la comida alcanza la excelencia debido a su inmejorable materia prima y al amor por la buena mesa y la conversación. llena de fiestas gastronómicas donde el ingrediente es el rey. Uno de los platos estrella de las grandes comidas y cenas es la carne ao Caldeiro, elaborado desde hace muchos años de la misma manera. Una receta famosa por su sencillez y donde la carne tiene que ser de gran calidad, pocos y buenos ingredientes para uno de los platos más populares del recetario tradicional gallego.




Ingredientes

1,5 kg de carne de aguja de Ternera Gallega con hueso (en una pieza)
1 hoja de laurel
aceite oliva virgen extra
sal maldon
1 cucharada de pimentón ahumado para la guarnición
100 gr de garbanzos (remojados del día anterior)
100 gr de I.G.P. Fabas de Lourenzá (remojadas del día anterior)
400 gr de I.G.P. Pataca de Galicia



Elaboración

Llenar una olla mediana de agua con un poco de sal y el laurel, arrancar a hervir. Incorporar la carne y cocer 2 horas aproximadamente hasta que esté tierna y completamente cocinada.



Guarnición

Meter en mallas diferentes, junto con la carne, las habas y los garbanzos cociéndolas en la misma agua y retirar cuando estén cocidos. (entre 1h15 a 1h30).
Con la ayuda de un sacabolas, hacer unas bolas de patatas medianas (16 unidades).
Sacar agua de cocción de la carne y hervir las patatas hasta que estén tiernas (aproximadamente entre 10 y 15 minutos)



Presentación

Cortar la carne recién cocida en tacos regulares. Disponer una base de legumbres y bolitas de patata. Servir encima un taco de la carne de ternera “ao caldeiro” aderezar con aceite de oliva, sal y pimentón.


Tiempo aproximado: 2 horas 30 minutos

De esta receta se podría decir que es un tres en uno, porque tenemos una maravillosa carne ó caldeiro como plato único, pero a la vez nos queda un caldo para sopa de impresión y si sobra algo, un delicioso plato de ropa vieja.

Dieta Atlántica: La salud que nos llega del mar



La Dieta Atlántica da protagonismo a pescados y mariscos, verduras y hortalizas, pero también incluye hidratos de carbono, lácteos, aceite de oliva y un consumo moderado de carne. Al igual que su 'hermana' mediterránea, la dieta atlántica favorece la prevención de las enfermedades cardiacas y la diabetes.

Lejos de lo que se pueda pensar en un principio, esta dieta ha acompañado durante siglos el estilo de vida de algunos países: España (específicamente Galicia, Cantabria y País Vasco), Portugal, la Bretaña Francesa y el Reino Unido (concretamente la península de Cornualles, Gales, Escocia e Irlanda).

Los materia prima o ingredientes que la componen constituyen una importante fuente de nutrientes indispensables para el organismo (vitaminas, minerales, ácidos grasos omega 3, etc.) y los métodos utilizados en la elaboración de los platos persiguen un cocinado lo más natural posible, controlando el exceso de grasas y la cocción en exceso.

Atlántica y beneficiosa
La promoción de su consumo como parte de un estilo de vida saludable ha cobrado auge en los últimos años, de manera que muchas instituciones se han propuesto darla a conocer. Una de estas organizaciones es la Fundación Dieta Atlántica, creada por la Universidad de Santiago de Compostela para “fomentar el estudio, la investigación y la difusión de la dieta atlántica para la salud y el bienestar de la población”.

¿EN QUÉ CONSISTE?
En 2006, se llevó a cabo el II Congreso Internacional de la Dieta Atlántica, evento del que surgió el Decálogo de Dieta Atlántica, que recoge 10 recomendaciones de alimentación saludable y que resumimos a continuación:



1.Consumo muy elevado de pescados (de mar y de río) y mariscos (moluscos y crustáceos) que constituyen la gran reserva actual natural del Atlántico. Se recomienda el consumo de pescado y marisco de tres a cuatro veces a la semana en las diferentes etapas de la vida.

2. Consumir alimentos vegetales en abundancia: cereales, patatas y legumbres. Las dietas ricas en estos alimentos constituyen la mejor manera de conseguir un perfil calórico recomendado en el que un 50% de la energía total consumida lo sea en forma de hidratos de carbono complejos, así como para favorecer un mayor aporte de fibra alimentaria.



3. Consumo elevado de frutas y hortalizas. Se recomienda entre las primeras el consumo de una amplia variedad de las mismas, especialmente manzanas y cítricos. De entre las segundas, es conveniente mantener el consumo de las del género brassica, de acuerdo a los hábitos de producción y consumo (repollo, berzas, grelos y nabizas), además de judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos.

4. Utilización de aceitede oliva como principal grasa culinaria, especialmente como aderezo en crudo.

5. Consumir diariamente productos lácteos. Son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. Adicionalmente, el consumo de leches fermentadas está asociado a una serie de beneficios para la salud al aportar microorganismos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. El consumo de carnes es importante y debe hacerse con moderación. Aunque es un grupo muy heterogéneo, en general aportan proteína de muy alto valor biológico, hierro altamente utilizable y equivalentes de niacina. El consumo excesivo puede ser perjudicial para la salud. Es recomendable, siempre que se pueda, que se consuman las magras, y formando parte de platos a base de verduras, legumbres o patatas.



7. Se recomienda la ingesta abundante de líquidos, prioritariamente agua como bebida de excelencia. El vino se ha de tomar a través de un consumo moderado, responsable e inteligente, y con las comidas.

8. Gusto por la sencillez en la preparación de los alimentos, para mantener la calidad de las materias primas y, por tanto, el valor nutritivo. El empleo de la cocción, la plancha, la fritura en aceite de oliva o las técnicas de empanado no desvirtúan las características organolépticas y nutritivas de las materias primas de la dieta atlántica.

9. Mantener los hábitos alimentarios tradicionales atlánticos. Saber comer y disfrutar de ello.

10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.




Dieta Mediterránea, un estilo de vida



Hemos escuchado una y mil veces las bondades de ella, pero realmente sabemos qué es la Dieta Mediterránea. En primer lugar, debemos tener muy claro que no es solo un patrón alimentario, sino un estilo de vida. Combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar con la práctica de ejercicio físico moderado pero diario.

La Dieta Mediterránea se basa en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible. Ha sido transmitida de generación en generación desde hace muchos siglos, y está íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos. Ha ido evolucionando, acogiendo e incorporando nuevos alimentos y técnica.

RECOMENDACIONES BÁSICAS:

1.Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición



Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos.

2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos
Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Es fundamental consumir 5 raciones de fruta y verdura a diario. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria



El consumo diario de pasta, arroz y cereales es indispensable por su composición rica en carbohidratos. Nos aportan una parte importante de energía necesaria para nuestras actividades diarias.

4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados
Es importante aprovechar los productos de temporada ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.

5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos
Nutricionalmente se debe que destacar que los productos lácteos como excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc) y vitaminas. El consumo de leches fermentadas (yogur, etc.) se asocia a una serie de beneficios para la salud porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos
Las carnes contienen proteínas, hierro y grasa animal en cantidades variables. El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, preferentemente carnes magras, y formando parte de platos a base de verduras y cereales.

7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación



Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas – aunque de origen animal- tienen propiedades muy parecidas a las grasas de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares.
Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.

8. La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente
Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a nuestra alimentación diaria y son también una buena alternativa a media mañana y como merienda.

9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.  El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas
El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente
Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es muy importante para conservar una buena salud.




Sin duda, podemos afirmar que la Dieta Mediterránea es un excelente modelo de vida saludable.

Alimentos para dejar de roncar



A veces, aunque tu vida en pareja sea como un cuento de hadas, puede existir un pequeño y ruidoso problema que puede destruir toda esa fantasía: El roncar. Este problema es muy común y representa, en algunos casos, conflictos con la pareja que lo padece. A continuación sabrás qué debes comer antes de acostarte o durante el día para que el "león" nocturno quede dormido y deje descansar a los demás.

De la misma manera que podemos acudir a algunos trucos que pueden ser muy útiles para dejar de roncar o eliminar de nuestras vidas algunos hábitos que pueden ser la consecuencia de los ronquidos, podemos ayudarnos con la alimentación.
Existen algunos alimentos sencillos que sirven para controlar y eliminar estos molestos ronquidos. Aquí os dejamos algunos de ellos:

MIEL
Esta es una manera muy deliciosa de acabar con los molestos ronquidos, ya que se le puede agregar a todas las bebidas que consumimos durante el transcurso del día. La miel tiene propiedades anti-inflamatorias que pueden ayudar a despejar las vías respiratorias y de esta manera conciliar un sueño tranquilo.



ACEITE DE OLIVA
Este es el mejor aceite que existe para el consumo, ya que su aporte de grasas saturadas es mínimo, es un anti-inflamatorio natural, por lo que mejora la calidad del sueño al evitar los ronquidos.

PESCADO
El consumo de pescado es muy saludable, por lo cual se debe incluir en la alimentación diaria. Comer con más frecuencia pescado (y en general las carnes blancas) que las carnes rojas, ayuda en gran manera a dejar de roncar. Esto se debe a que, por lo regular, todas las carnes rojas y las grasas saturadas pueden llegar a provocar espasmos que generen inflamaciones en las fosas nasales, de esta manera no sólo mejoraremos la calidad del sueño sino que estaremos mejorando la salud.



ROMERO
Un ingrediente más que servirá como descongestionante para tus vías respiratorias será el romero. Además de contar con un aroma y sabor delicioso, el romero desinflamará tu nariz, tu garganta, tu laringe y tu esófago. Además tendrás un aliento fresco por la noche.

VEGETALES
Para empezar con el hábito de cero ronquidos, comer vegetales es una opción que te agradará. Estos aumentan el tono muscular de la garganta y minimizan el ruido.

LECHE DE SOJA
Es recomendable sustituir la leche común (de vaca) por la leche de soja, ya que la leche de vaca produce mayor mucosidad en el área de la garganta, lo cual aumenta los ronquidos.



ALMENDRAS
Las almendras contienen grandes cantidades de Omega-3. Además de exquisitas, te ayudará a mejorar el descanso.

AJO
Sin duda el ajo es uno de los "SuperFood" (SuperAlimentos) por la cantidad de beneficios que da al cuerpo. Uno de ellos es la acción descongestionante (que también tiene el romero).


Si puedes incluir estos alimentos en la alimentación diaria, seguramente vas a tener una mejor calidad de vida al poder lograr un sueño tranquilo. Además las personas que te rodean se verán beneficiadas.


Antioxidantes: Aliados contra enfermedades y el envejecimiento



¿Qué son los antioxidantes? son unas sustancias existentes en determinados alimentos que nos protegen frente a los radicales libres, causantes de los procesos de envejecimiento y de algunas otras enfermedades. La incapacidad de nuestro cuerpo para neutralizar los radicales libres a los que nos exponemos diariamente nos obliga a recurrir a alimentos con las propiedades antioxidantes con capacidad de neutralizarlos. A continuación os relatamos los alimentos que contienen más antioxidantes:



Aceite de oliva virgen extra. El mejor aceite para muchos, el aceite de oliva virgen extra es el zumo de la oliva, sin química ni calentamiento. Es rico en vitamina E, ácidos fenólicos  y ácidos grasos monoinsaurados con capacidad antioxidante. Además de ser un protector cardiovascular, el aceite previene la aparición de tumores como el de mama y retrasa el envejecimiento neuronal. Cuánto hay que tomar: Se recomiendan 5 cucharadas al día, 3 cucharadas si tienes problemas de peso.



Ajo. El ajo se utilizaba en el Antiguo Egipto para embalsamar las momias y asegurar la vida eterna, fue el remedio para las epidemias de pestes europeas y se colocaba en las almohadas de las parturientas para evitar problemas. El ajo ha sido considerado un remedio muy potente para casi todo. Ahora los estudios científicos demuestran que contiene sustancias antisépticas que previene las infecciones por hongos, levaduras, virus y bacterias. Además es un protector cardiovascular, lo que evita las enfermedades asociadas al envejecimiento. También se ha visto que el ajo ayuda a prevenir tumores. Cuánto hay que tomar: Entre 3 y 10 dientes de ajo diarios. Si no soportas el ajo puedes mezclar el ajo con otros sabores más fuertes como el perejil, berros, hinojo, eneldo. También puedes mezclarlo con zumo de limón o masticar menta fresca.
Bayas: Arándanos, moras, frambuesas, cerezas y fresas. Las frutas del bosque son una importante fuente de antioxidantes. Contienen ácidos fenólicos, vitamina C y folatos. Además contienen salicilatos, con acción antiinflamatoria y que reducen el riesgo de enfermedades cardiacos actuando como una aspirina natural. Cuánto hay que tomar: 15 bayas cada día, alternando las propias de cada estación para conseguir la mayor cantidad de vitaminas y fitonutrientes.



Brécol y coles. Son una fuente de vitamina C y E, folato, carotenoides y glucosinolatos y sulforafeno. Esta mezcla actúa como un potente protector de todo tipo de tumores, especialmente colon, boca, estómago, pulmón y mama. También reducen el riesgo de aparición de cataratas oculares. Cáanto hay que tomar: 5 días a la semana debes alternar un plato de coles (repollo, brécol, coliflor, coles de Bruselas, col rizada, lombarda, etc.), crudas, o unos minutos al vapor con aceite de oliva para conservar los glucosinolatos.
Cacao. El cacao es uno de los alimentos más ricos en antioxidantes y es muy aceptado por los niños y los deportistas que no tienen tanto miedo a las calorías. El chocolate puro es más ricos en flavanoles antioxidantes, especialmente procianidina que es un protector frente al cáncer y las enfermedades cardiovasculares. El cacao también es una fuente de fibra, hierro, potasio, magnesio y cobre. En nuestro país se toma una media de 8,5 g de cacao al día, lo que aporta el 9% del total de la capacidad antioxidante de la dieta española. Cuánto hay que tomar: Unos 20 gramos al día de cacao en polvo o chocolate en onzas, mejor si es chocolate amargo de 70%. No sobrepasar la dosis porque es un alimento muy energético, rico en grasas y azúcares.


Cebollas. Las cebollas, especialmente las moradas, cebolletas y puerros son vegetales ricos en quercetina, un flavonoide que se pierde en la cocción o fritura. El zumo de cebolla cruda ayuda a regular el colesterol, fluidifica la sangre y regula la glucosa en sangre. Se ha comprobado que las personas que toman cebollas todos los días tienen menos incidencia de enfermedades cardiacas y artritis reumatoide. Cuánto hay que tomar: un poco de cebolla cruda cada día, puedes añadirla a la ensalada, pizzas, sopas, platos de pasta y arroz y bocadillos.
Cítricos. Las naranjas, pomelos, mandarinas, limones, limas, etc. Son una fuente tradicional de vitamina C y folatos, pero además contienen hesperidina en las membranas que separan los gajos, un flavonoide antioxidante que mejora la permeabilidad celular y previene los problemas de mala circulación (varices, hemorroides, flebitis, etc.). También reducen los niveles de colesterol LDL, protegen las defensas inmunitarias y bloquean sustancias cancerígenas como las nitrosaminas. El limón además contiene limoneno anticancerígeno y depurativo. Cuánto hay que tomar: Al menos un cítrico natural cada día.



Espinacas, acelgas. Son ricas en ácido fólico y vitamina C. Son una fuente de luteína, una sustancia antioxidante que protege del envejecimiento ocular y de la degeneración macular relacionada con el envejecimiento. También ayudan a prevenir el cáncer de colon y son muy bajas en calorías, por lo que ayudan a mantener el peso. Cuánto hay que tomar: 2 ó 3 raciones (100 g) a la semana, alternando espinacas en ensalada con acelgas y espinacas cocidas al vapor.
Manzanas. Las manzanas son ricas en quercetina, un antioxidante con propiedades antiinflamatorias y anticancerígenos. Los estudios demuestran que las personas que toman una manzana cruda cada día tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, menor riesgo de infarto y mantienen mejor la memoria al envejecer. Cuánto hay que tomar: Al menos una al día, como dice el refrán, para mantener al doctor lejos de 'larga vida'.
Frutos secos. El consumo habitual de frutos secos como nueces, almendras, avellanas, pistachos, piñones, etc., está asociado a mejor salud cardiovascular. Los frutos secos son una bomba antioxidante por su contenido en ácido elágico, selenio, vitamina E y ácidos grasos omega-3 entre otros. Además aportan fibra y a pesar de ser alimentos ricos en calorías, ayudan a regular el apetito y a mantener el peso. Cuánto hay que tomar: entre 5 y 7 frutos secos cada día, preferentemente frescos y con cáscara para abrir.



Legumbres. Las alubias, judías, garbanzos, lentejas, soja, etc., vuelven a ser protagonistas de la cocina más sana. Todas las legumbres son buenas fuentes de antioxidantes, contienen sustancias como la fibra y los fitoesteroles que ayudan a retrasar el envejecimiento, regular el colesterol, prevenir los tumores como el de colon y regulan los cambios hormonales como la menopausia. Cuánto hay que tomar: Entre dos y tres platos de legumbres a la semana, procura cocinarlas con vegetales (tomate, pimiento, cebolla, ajo, puerros, etc.) reduciendo la cantidad de carnes ricas en grasas saturadas a una punta de jamón y una pechuga de pollo.
Pescado azul. Los pescados de aguas frías (atún, salmón, caballa, sardina, emperador, etc.) son muy ricos en ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos tienen una función reguladora que ayuda a retrasar el envejecimiento. Se ha visto que las personas que toman pescado habitualmente tienen menos enfermedades cardiovasculares, problemas de articulaciones como artritis y enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer y Parkinson, incluso retrasa la pérdida de visión relacionada con el envejecimiento. Vamos que quien toma pescado se mantiene joven y activo muchos años. Cuánto hay que tomar: entre 5 y 7 raciones de pescado a la semana.



Té verde o blanco. El té verde contiene más de 50 sustancias con propiedades antioxidantes. Cada vez hay más estudios que relacionan el consumo de té, especialmente verde o blanco con menos incidencia de tumores, enfermedades cardiovasculares y hasta artritis. Además ayuda a mantener el peso y a adelgazar en las dietas. Cuánto hay que tomar: entre 3 y 4 vasos de té verde al día.
Tomate. El tomate -en especial frito- contiene uno de los antioxidantes más poderosos: el licopeno, un carotenoide de color rojo que ayuda a prevenir el cáncer de próstata, estómago, colon y recto. Además comer tomate reduce al 505 el riesgo de infarto en varones. Cuánto hay que tomar: Un tomate al día, mejor asado, o añadir tomate frito natural a los platos.
Uvas. Las uvas son muy ricas en polifenoles, las de color morado contienen resveratrol, un potente agente antioxidante que se encuentra en el hollejo de la uva, también en los vinos tintos. El resveratrol es un antioxidante beneficioso para la salud cardiovascular que también ayuda a retrasar el envejecimiento, evita la pérdida de memoria y mantiene las articulaciones. Cuánto hay que tomar: Se pueden tomar uvas a discreción y vino tinto con moderación (una o dos copitas al día).




Zanahoria. El color naranja se debe al betacaroteno o provitamina A, que se absorbe mejor con un poco de aceite o grasa. Las zanahorias mantienen joven la piel, mucosas y ojos, no sólo mantienen la elasticidad también ayudan a evitar el envejecimiento solar. Cuanto háay que tomar: Una zanahoria mediana al día, especialmente los meses antes del verano para facilitar la producción de melanina y protegerse de los daños solares.

Alimentación ecológica, una decisión saludable y responsable



La salud es la principal preocupación de las personas y por ello cada vez es mayor el cuidado de la alimentación. Este es uno de los motivos de la creciente demanda de alimentos ecológicos.
Hasta ahora se veía como normal la innecesaria ingestión de químicos habituales en las explotaciones agrícolas. Ahora sabemos que son nocivos para la salud y que deterioran el medio ambiente. Por lo tanto, exite una alternativa y esta viene de la mano de los productos ecológicos.

Se podría decir que los alimentos ecológicos, orgánicos o biológicos son aquellos alimentos y bebidas producidos sin la utlización de productos químicos en todas las fases de su elaboración. Actualmente, los consumidores tienen la garantía de que los alimentos naturales que compran son realmente ecológicos y saludables si están certificados por los organismos correspondientes.



La parte negativa se encuentra en el precio de venta de los alimentos ecológicos que es más elevado que el de los convencionales, si bien esta diferencia se está reduciendo en los últimos años por el aumento de la demanda y ya son muchos los alimentos ecológicos que se pueden adquirir en tiendas tradicionales y online. Comprar aceite de oliva ecológico, zumos, legumbres, frutas, carne, verduras, vinos, etc ya es una realidad en multitud de tiendas en internet. Los consumidores bien informados aceptan este mayor precio de venta ya que realmente obtienen productos saludables de mucha mejor calidad. También es cierto que algunos productos, sobre todo vegetales, no tienen un aspecto tan bonito como los tradicionales pero a cambio si tienen un color mucho más puro. Los alimentos ecológicos hacen recuperar el verdadero aroma y sabor de las comidas y bebidas.

Aquí os desglosamos 10 sencillos motivos por los que debemos consumir productos ecológicos:

1. Porque son saludables:
Están libres de residuos tóxicos persistentes procedentes de pesticidas, antibióticos, fertilizantes sintéticos, aditivos y conservantes, muchos de ellos utilizados en la agricultura convencional para eliminar insectos o plagas y combatir enfermedades, y que a medio o largo plazo pueden dañar nuestro organismo.



Al no contener substancias artificiales, los alimentos procedentes de la agricultura ecológica son asimilados correctamente por el organismo sin alterar las funciones metabólicas. Según los especialistas en nutrición, gran parte de las enfermedades degenerativas tienen su origen en la alimentación.

Otra característica de la agricultura ecológica es que, al cultivar los alimentos en suelos equilibrados por fertilizantes naturales, los productos son más nutritivos ya que contienen unos niveles más altos de vitaminas –especialmente la C–, minerales esenciales –calcio, magnesio, hierro, cromo…–, antioxidantes –que ayudan a prevenir determinadas enfermedades como el cáncer–, hidratos de carbono y proteínas.

2. Porque no contienen aditivos sintéticos:
Los alimentos ecológicos no contienen aditivos de síntesis que pueden provocar problemas en la salud tales como insuficiencias cardíacas, osteoporosis, migrañas e hiperactividad.

Cabe destacar que los productos biológicos, cultivados sin el uso de agroquímicos, respetando los ritmos naturales y sin aditivos, son equilibrados y muy ricos en nutrientes.

3. Porque no contienen pesticidas:
Centenares de pesticidas químicos son utilizados habitualmente en la agricultura convencional lo que provoca que restos de residuos de pesticidas aparezcan en los alimentos procedentes de esta agricultura que ingerimos diariamente.

Diferentes estudios toxicológicos realizados demuestran la relación existente entre los pesticidas y ciertas patologías como el cáncer, las alergias y el asma.



El uso de pesticidas también es perjudicial para la salud del trabajador agrícola, un problema serio especialmente en países en desarrollo, donde el uso de pesticidas está poco regulado.

A su vez, la utilización de estas sustancias daña el medio ambiente y conlleva un coste adicional a la sociedad, ya que ésta debe eliminar los residuos que los pesticidas dejan en la naturaleza.

4. Sin organismos genéticamente modificados:
En la agricultura ecológica no se autorizan los organismos genéticamente modificados (OGM).

El cultivo de OGM puede tener consecuencias negativas para el medio ambiente y faltan investigaciones sobre las consecuencias a largo plazo del cultivo transgénico; actualmente no existen resultados científicos que demuestren que el cultivo de OGM y los alimentos transgénicos sean inofensivos para el medio ambiente y la salud humana, y se desconoce si la ingesta de plantas modificadas genéticamente supone un peligro directo para la salud, aunque hay indicios que muestran una influencia en el metabolismo.

La agricultura con organismos genéticamente modificados conduce hacia la uniformidad genética y con ello hacia una erosión genética, lo que significa una pérdida de variedad, con grandes extensiones de un mismo cultivo.

La agricultura ecológica quiere conservar e impulsar la variedad genética de las especies y tipos, y con ello la riqueza de los paisajes de cultivo.

5. Porque no contienen antibióticos:
En la actualidad existe una preocupación sobre el creciente uso de antibióticos en la ganadería tradicional y los posibles efectos sobre la salud humana.

Los estándares de control del reglamento europeo prohíben el uso de antibióticos en la ganadería ecológica, hecho que beneficia la salud de los consumidores.



El tratamiento veterinario que se dispensa al ganado, salvo excepciones muy tipificadas, es en muchas ocasiones homeopático; esto significa que los animales se cuidan de forma preventiva, evitando la administración de antibióticos, tranquilizantes u hormonas.

6. Porque son sostenibles con el medio ambiente:
Respetar el medio ambiente es una de las máximas de los productos ecológicos; cuando consumimos alimentos de cultivo ecológico colaboramos en la conservación del medio ambiente y evitamos la contaminación de la tierra, el agua y el aire.

La agricultura ecológica es la más respetuosa con la fauna, la que genera una contaminación más baja de aerosoles, produce menos dióxido de carbono, previene el efecto invernadero, no genera residuos contaminantes y ayuda al ahorro energético y de los gobiernos, ya que en el cultivo y en la elaboración de los productos se aprovecha el máximo de recursos renovables.



7. Porque tienen máximos niveles de calidad:
Los alimentos ecológicos provienen de la agricultura ecológica, que utiliza un sistema de producción de la máxima fiabilidad pues está sujeto a una trazabilidad desde el campo hasta la mesa mediante el Reglamento Europeo 2092/91.

Todos los agentes que intervienen en la cadena agroalimentaria están sujetos al control e inspección de las materias primas utilizadas, el proceso de elaboración, el envasado, el etiquetado, etc. mediante las empresas de control y certificación acreditadas.

8. Son respetuosos con el bienestar animal:
El reglamento europeo contempla medidas específicas para la ganadería ecológica en lo que respecta a la habitabilidad en las granjas con el objetivo de evitar el estrés de los animales y potenciar el crecimiento en semi libertad.

Este tipo de ganadería permite que los animales crezcan a su ritmo natural y en unas condiciones de vida adecuadas.

Los animales no son manipulados artificialmente o de manera intensiva para lograr una mayor producción, ya que, entre otros aspectos, no se practica la inseminación artificial ni se emplean hormonas.

La alimentación de estos animales está basada en pastos naturales, leche preferiblemente de su propia madre, y piensos y forrajes ecológicos, exentos de pesticidas, fertilizantes y transgénicos.

Es importante destacar que un animal bien cuidado y sin estrés produce más y goza de más salud.




Otra característica de la ganadería ecológica es que potencia las variedades autóctonas, que son las que mejor se han adaptado a las condiciones de la zona.

9. Porque son respetuosos con la naturaleza:
La agricultura ecológica; fertiliza la tierra y frena la desertificación; favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos; fomenta la biodiversidad; mantiene los hábitats de los animales silvestres, permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies; respeta los ciclos naturales de los cultivos, evitando la degradación y contaminación de los ecosistemas; favorece la biodiversidad y el equilibrio ecológico a través de diferentes prácticas: rotaciones, asociaciones, abonos verdes, setos, ganadería extensiva, etc.; potencia la fertilidad natural de los suelos y la capacidad productiva del sistema agrario; recicla los nutrientes incorporándolos de nuevo al suelo como compost o abonos orgánicos, y utiliza de forma óptima los recursos naturales.
En resumen, respeta el equilibrio de la naturaleza contribuyendo a la preservación del ecosistema y al desarrollo rural sostenible.

10. Porque son más sabrosos:
Los productos ecológicos, al ser elaborados de forma más artesanal y cuidadosa, recuperan los gustos originales y tienen mejor sabor.

Debido a que las plantas sólo son regeneradas y fertilizadas orgánicamente, éstas crecen más sanas y se desarrollan de mejor forma, conservando el auténtico aroma, color y sabor.



Por ello, muchos consumidores prefieren alimentos ecológicos, ya que conservan el verdadero gusto de cada ingrediente y les permite recuperar el sabor tradicional de los alimentos.

Además, los alimentos ecológicos se conservan mejor que los convencionales.


En definitiva, los productos ecológicos saben mejor y son más sabrosos que los alimentos convencionales; sólo hay que probarlos y comparar.

Aceite de oliva: Oro líquido para el cuerpo


En  Europa lo denominan ‘Oro líquido’ y, sin duda, motivos tiene de sobra para serlo. El aceite de oliva no solamente es un ingrediente básico en la dieta mediterránea, también es un producto que cuenta con grandes beneficios, tanto para la salud como para el cuidado de la piel. Además de su popularidad para combatir el colesterol, es un excelente antioxidante, aliado contra la hipertensión y mucho más. Te sorprenderá.

El aceite de oliva es el zumo oleoso de la extracción de las olivas. Existen diferentes tipos de aceite de oliva, dependiendo del modo de extracción o del proceso de elaboración. Siendo los aceites de oliva virgen extra los más puros (se extraeen mediante prensado en frío).

Ya hace tiempo que conocemos que ingerir aceite de oliva es beneficioso para la salud.
Para que sea suficientemente beneficioso, la dosis recomendada es de 40 gramos día, de 2 a 3 cucharadas. Tal y como explica el Blog de Meritxel existen muchos beneficios saludables a la hora de ingerir aceite de oliva:



FRENTE AL COLESTEROL
Regula los niveles de colesterol en sangre. En consecuencia, mejora las enfermedades cardiovasculares y arteriosclerosis.

FRENTE A LA HIPERTENSIÓN
Ayuda a reducir la hipertensión gracias a los poli-fenoles y el ácido oleico.



MEJORAR LA FUNCIÓN DIGESTIVA
En el aparato digestivo, actúa como protector frente al exceso de ácidos del estomago.
Mejora el PH del organismo aumentándolo, igualmente debido a la mejor absorción del calcio y del magnesio.
Previene el estreñimiento.
Mejora la digestión de los nutrientes al estimular la secreción de bilis por la vesícula biliar, lo que ayuda a evitar digestiones lentas o pesadas de las grasas.

FUNCIONES METABÓLICAS Y COGNITIVAS
Mejora las funciones metabólicas y desarrollo cerebral.
Favorece la formación de membranas celulares y del tejido cerebral.
Parece que las personas que consumen más grasas saturadas en comparación a las que consumen menos, tienen menos memoria. Las personas que consumen mayor cantidad de grasas mono-insaturadas que contiene el aceite de oliva, tienen mejoras cognitivas con el tiempo.



ACCIÓN ANTIINFLAMATORIA DEL OLEOCANTAL
Este componente orgánico natural del aceite de oliva que le aporta parte del sabor del aceite, le aporta acciones antiinflamatorias parecidas al del ibuprofeno.

EN OSTEOPOROSIS
Mejora la absorción de calcio, el magnesio y el zinc. Por lo que es de ayuda en el crecimiento óseo. Y fundamental durante la menopausia.
Mejora la absorción de los micronutrientes liposolubles como la vitamina A y la D.

ACCIÓN ANTIOXIDANTE
Actúa como antioxidante, disminuye el envejecimiento de la membrana celular, gracias a su contenido en vitamina E.

SENSACIÓN DE SACIEDAD
Los últimos estudios le aportan acciones frente a la sensación de hambre, según unos estudios del profesor alemán Peter Schieberle. Las personas en el grupo de estudio indicaban un efecto de saciedad más importante si habían ingerido aceite de oliva y con más alto contenido de serotonina. Otros estudios también demostraban lo mismo.



El aceite de oliva es, además, cada vez más utilizado en cosméticos y para uso externo. Y, como no podía ser de otra manera, aquí también nuestro ‘oro líquido’ posee grandes beneficios.
Desde tiempos muy antiguos se ha usado el aceite de forma natural o en cremas para mejorar la piel. También como ungüento para masajes tanto musculares como relajantes.
Básicamente podemos afirmar que el aceite de oliva aporta elasticidad cutánea e hidratación.



En el pelo y en las uñas también ayuda a mejorar la hidratación y la elasticidad de la piel.
Otras aplicaciones son:
-Como desmaquillador de ojos, en un algodón.
-Como reparador del cabello antes de lavarse el pelo, masajear, mantener durante 5 minutos y lavar, aclarar con abundante agua.
-Para preparar jabones, al mezclar lo con sosa cáustica.

Sin duda, el aceite de oliva nos beneficia. Por dentro y por fuera. Y lo mejor, es un alimento de España del que podemos presumir y que nos diferencia del mundo.