Trucos para cocinar un delicioso arroz


Si preguntáis a cualquier persona que alguna vez se haya metido en la cocina cómo hacer arroz blanco, os dirá sin duda que es muy sencillo. Sin embargo, cuando te pones manos a la obra ves que no es tan fácil como parece. Se pasa, se apelmaza, se queda en seco…

Incluso las técnicas más básicas de cocina tienen una serie de reglas que es importante seguir si queremos que nos queden bien.

La primera cosa importante que debemos saber cuando hacemos arroz blanco es la proporción de agua y arroz, que siempre es de 1 taza de arroz por 2 de agua. Yo habitualmente cuando preparo arroz blanco, hago más cantidad porque se puede guardar en la nevera y aguanta varios días para utilizarse en otro tipo de recetas. Por lo tanto, si por ejemplo utilizáis 3 tazas pequeñas de arroz, deberíais echar 6 tazas de agua.

La receta básica del arroz blanco es agua con sal y un chorrito de aceite, sin embargo si sofríes un diente de ajo entero previamente le dará un sabor muy especial.

Ingredientes



-1 taza de arroz (si variáis esta cantidad tan solo tenéis que variar también la cantidad de agua)
-2 tazas de agua
-1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
-1 diente de ajo entero con piel
-1 cucharadita de sal

En una cacerola ponemos una cucharada de aceite, calentamos y sofreímos ligeramente un diente de ajo entero, con la piel incluida. Echamos el arroz en la cacerola y una cucharadita de sal, y removemos bien hasta que el arroz se empape con el aceite. Entonces echamos las 2 tazas de agua y ponemos el fuego vivo para que empiece a hervir. Una vez hierva, bajamos a fuego lento y dejamos que hierva durante 20 minutos.

Probamos pasado el tiempo (se debería haber consumido el agua ya) y comprobamos si el arroz está en su punto o necesita unos minutos más, aunque en ese momento si lo retiráis del fuego y dejáis que repose se terminará de cocer.

¡Ojo con el fuego! Vigilad que en el mismo momento que empieza a hervir lo debéis poner a fuego lento, porque de otra manera el agua se evaporará muy rápido y se os pegará, quedando el grano duro.

El arroz blanco lo podéis guardar de un día para otro. Si lo laváis con un poco de agua caliente para soltar los granos quedará perfecto y entonces puede ser utilizado para una ensalada de arroz, un arroz a la cubana o cualquier otra receta que se os ocurra.

A continuación os dejamos unos trucos:
*Para que el arroz quede suelto, ponlo en el escurridor y enjuágalo 3-4 veces con agua fría.
*No dejes el arroz en el agua más tiempo del necesario porque seguirá cociéndose y puede pasarse.

*Cuando el arroz empiece a hervir, baja el fuego a medio-lento, pero sin que deje parar la ebullición. El arroz absorbe mucha agua y si lo dejamos a fuego fuerte, entre el agua que absorbe el arroz y el que se evapora, nos podemos quedar sin caldo y con un pegote de arroz en el fondo de la cacerola.

Dieta Atlántica: La salud que nos llega del mar



La Dieta Atlántica da protagonismo a pescados y mariscos, verduras y hortalizas, pero también incluye hidratos de carbono, lácteos, aceite de oliva y un consumo moderado de carne. Al igual que su 'hermana' mediterránea, la dieta atlántica favorece la prevención de las enfermedades cardiacas y la diabetes.

Lejos de lo que se pueda pensar en un principio, esta dieta ha acompañado durante siglos el estilo de vida de algunos países: España (específicamente Galicia, Cantabria y País Vasco), Portugal, la Bretaña Francesa y el Reino Unido (concretamente la península de Cornualles, Gales, Escocia e Irlanda).

Los materia prima o ingredientes que la componen constituyen una importante fuente de nutrientes indispensables para el organismo (vitaminas, minerales, ácidos grasos omega 3, etc.) y los métodos utilizados en la elaboración de los platos persiguen un cocinado lo más natural posible, controlando el exceso de grasas y la cocción en exceso.

Atlántica y beneficiosa
La promoción de su consumo como parte de un estilo de vida saludable ha cobrado auge en los últimos años, de manera que muchas instituciones se han propuesto darla a conocer. Una de estas organizaciones es la Fundación Dieta Atlántica, creada por la Universidad de Santiago de Compostela para “fomentar el estudio, la investigación y la difusión de la dieta atlántica para la salud y el bienestar de la población”.

¿EN QUÉ CONSISTE?
En 2006, se llevó a cabo el II Congreso Internacional de la Dieta Atlántica, evento del que surgió el Decálogo de Dieta Atlántica, que recoge 10 recomendaciones de alimentación saludable y que resumimos a continuación:



1.Consumo muy elevado de pescados (de mar y de río) y mariscos (moluscos y crustáceos) que constituyen la gran reserva actual natural del Atlántico. Se recomienda el consumo de pescado y marisco de tres a cuatro veces a la semana en las diferentes etapas de la vida.

2. Consumir alimentos vegetales en abundancia: cereales, patatas y legumbres. Las dietas ricas en estos alimentos constituyen la mejor manera de conseguir un perfil calórico recomendado en el que un 50% de la energía total consumida lo sea en forma de hidratos de carbono complejos, así como para favorecer un mayor aporte de fibra alimentaria.



3. Consumo elevado de frutas y hortalizas. Se recomienda entre las primeras el consumo de una amplia variedad de las mismas, especialmente manzanas y cítricos. De entre las segundas, es conveniente mantener el consumo de las del género brassica, de acuerdo a los hábitos de producción y consumo (repollo, berzas, grelos y nabizas), además de judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos.

4. Utilización de aceitede oliva como principal grasa culinaria, especialmente como aderezo en crudo.

5. Consumir diariamente productos lácteos. Son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc.) y vitaminas. Adicionalmente, el consumo de leches fermentadas está asociado a una serie de beneficios para la salud al aportar microorganismos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. El consumo de carnes es importante y debe hacerse con moderación. Aunque es un grupo muy heterogéneo, en general aportan proteína de muy alto valor biológico, hierro altamente utilizable y equivalentes de niacina. El consumo excesivo puede ser perjudicial para la salud. Es recomendable, siempre que se pueda, que se consuman las magras, y formando parte de platos a base de verduras, legumbres o patatas.



7. Se recomienda la ingesta abundante de líquidos, prioritariamente agua como bebida de excelencia. El vino se ha de tomar a través de un consumo moderado, responsable e inteligente, y con las comidas.

8. Gusto por la sencillez en la preparación de los alimentos, para mantener la calidad de las materias primas y, por tanto, el valor nutritivo. El empleo de la cocción, la plancha, la fritura en aceite de oliva o las técnicas de empanado no desvirtúan las características organolépticas y nutritivas de las materias primas de la dieta atlántica.

9. Mantener los hábitos alimentarios tradicionales atlánticos. Saber comer y disfrutar de ello.

10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.




Dieta Mediterránea, un estilo de vida



Hemos escuchado una y mil veces las bondades de ella, pero realmente sabemos qué es la Dieta Mediterránea. En primer lugar, debemos tener muy claro que no es solo un patrón alimentario, sino un estilo de vida. Combina ingredientes de la agricultura local, las recetas y formas de cocinar propias de cada lugar con la práctica de ejercicio físico moderado pero diario.

La Dieta Mediterránea se basa en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible. Ha sido transmitida de generación en generación desde hace muchos siglos, y está íntimamente vinculada al estilo de vida de los pueblos mediterráneos. Ha ido evolucionando, acogiendo e incorporando nuevos alimentos y técnica.

RECOMENDACIONES BÁSICAS:

1.Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición



Es el aceite más utilizado en la cocina mediterránea. Es un alimento rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados que le confieren propiedades cardioprotectoras. Este alimento representa un tesoro dentro de la dieta mediterránea, y ha perdurado a través de siglos entre las costumbres gastronómicas regionales, otorgando a los platos un sabor y aroma únicos.

2. Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres, champiñones y frutos secos
Las verduras, hortalizas y frutas son la principal fuente de vitaminas, minerales y fibra de nuestra dieta y nos aportan al mismo tiempo, una gran cantidad de agua. Es fundamental consumir 5 raciones de fruta y verdura a diario. Gracias a su contenido elevado en antioxidantes y fibra pueden contribuir a prevenir, entre otras, algunas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

3. El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria



El consumo diario de pasta, arroz y cereales es indispensable por su composición rica en carbohidratos. Nos aportan una parte importante de energía necesaria para nuestras actividades diarias.

4. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados
Es importante aprovechar los productos de temporada ya que, sobre todo en el caso de las frutas y verduras, nos permite consumirlas en su mejor momento, tanto a nivel de aportación de nutrientes como por su aroma y sabor.

5. Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos
Nutricionalmente se debe que destacar que los productos lácteos como excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio, fósforo, etc) y vitaminas. El consumo de leches fermentadas (yogur, etc.) se asocia a una serie de beneficios para la salud porque estos productos contienen microorganismos vivos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.

6. La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos
Las carnes contienen proteínas, hierro y grasa animal en cantidades variables. El consumo excesivo de grasas animales no es bueno para la salud. Por lo tanto, se recomienda el consumo en cantidades pequeñas, preferentemente carnes magras, y formando parte de platos a base de verduras y cereales.

7. Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación



Se recomienda el consumo de pescado azul como mínimo una o dos veces a la semana ya que sus grasas – aunque de origen animal- tienen propiedades muy parecidas a las grasas de origen vegetal a las que se les atribuyen propiedades protectoras frente enfermedades cardiovasculares.
Los huevos contienen proteínas de muy buena calidad, grasas y muchas vitaminas y minerales que los convierten en un alimento muy rico. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.

8. La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente
Las frutas son alimentos muy nutritivos que aportan color y sabor a nuestra alimentación diaria y son también una buena alternativa a media mañana y como merienda.

9. El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo.  El vino debe tomarse con moderación y durante las comidas
El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional en la dieta mediterránea que puede tener efectos beneficiosos para la salud consumiéndolo con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada.

10. Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente
Mantenerse físicamente activo y realizar cada día un ejercicio físico adaptado a nuestras capacidades es muy importante para conservar una buena salud.




Sin duda, podemos afirmar que la Dieta Mediterránea es un excelente modelo de vida saludable.

Objetivo: Aumentar el colesterol bueno



En nuestro cuerpo podemos encontrar dos tipos de colesterol: El considerado como bueno, llamado colesterol HDL, se encarga de recoger el colesterol que nuestro cuerpo no utiliza para llevarlo al hígado y que así sea eliminado del organismo. El otro, por consiguiente, es el colesterol malo, llamado colesterol LDL, que se acumula en las arterias dificultando el paso de sangre y pudiendo ocasionar problemas cardíacos. Una dieta adecuada ayudará a aumentar los lípidos buenos y reducir los malos.

Por eso, hoy nuestro propósito es explicarte cuáles son los alimentos que aumentan el colesterol bueno para que los sumes a tu dieta diaria.

RICOS EN FIBRA SOLUBLE:



Estos alimentos ralentizan el proceso de absorción del colesterol malo, favoreciendo así nuestra salud cardíaca. En este grupo encontramos:
-Cereales integrales como la avena y la cebada.
-Legumbres como las lentejas, las alubias, la soja y las arvejas.
-Verduras como el brócoli, las espinacas, las coles de bruselas, la remolacha, las alcachofas, las zanahorias o los espárragos.
-Frutas como las fresas, las manzanas, las peras, las naranjas o la nectarina.

RICOS EN GRASAS MONOINSATURADAS:



Se trata de alternativas ricas en ácidos grasos omega 3, que se convierten en alimentos que aumentan el colesterol bueno al aportar lípidos saludables que nos ayudan a proteger nuestro corazón.

-Los pescados azules.
-Frutos secos como las nueces, los pistachos, las almendras o los cacahuetes.
-Semillas como la linaza.
-El aguacate.
-El aceite de oliva.
-Aceites vegetales como el de girasol o el de cánola.

RICOS EN ANTIOXIDANTES:



Los antioxidantes son ideales para mantener las células de nuestro cuerpo en buen estado, previniendo la formación de radicales libres y favoreciendo el incremento del colesterol bueno.

-Legumbres como las lentejas y las judías.
-El .
-Frutos rojos como las fresas, frambuesas, arándanos y uvas.
-Vegetales como los pimientos, las cebollas y el ajo.
-Cereales integrales.

-Chocolate negro, que debe contener al menos 70% de cacao para considerarse favorable.

Sigue estos consejos y conseguirás aumentar el colesterol bueno y mantener a raya el malo. Prometido. Y no te olvides, claro, de practicar algo de deporte. 


Cómo elaborar un Gin Tonic perfecto



El Gin Tonic es seguramente uno de los cócteles más populares. El secreto quizás sean sus ingredientes básicos: Ginebra o Gin y Tónica. Sin embargo, a pesar de su popularidad, no es fácil encontrar un sitio donde te preparen bien esta bebida. Por eso, nosotros, basándonos en la experiencia de los colegas de Mensencia, nos proponemos enseñar cómo se hace un Gin Tonic perfecto.

El nacimiento del Gin Tonic se lo debemos al alemán JacobSchweppes que se le ocurrió añadir quinina en la soda con burbujas a sabor naranja, creando de esta forma la tónica. Está claro que hoy en día las tónicas se han perfeccionado y obtenemos muchas y de diferentes aromas y sabores.

Pero lo que la hizo tan importante en su día fue que al hacerse con quinina evitaba la malaria y los soldados ingleses que estaban en la India empezaron a combinarla con ginebra, aguardiente muy popular en las calles de Londres, para camuflar el sabor de la primera.

Hoy en día se elaboran muchos tipos de ginebras. Son muchos detalles los que debemos tener en cuenta a la hora de hacer un Gin Tonic. El primero es el vaso, siendo el ancho y corto el que mejor nos viene. Aunque si disponéis de una copa balón también está bien. El motivo es que la Ginebra necesita una boca ancha para que se oxigene y desprenda todo su arsenal de aromas.



También necesitaremos limón verde, o más conocido como lima. Pero no el zumo del limón porque mataría las burbujas de la tónica y el Gin Tonic pierde buena parte de su gracia. Necesitamos la esencia de la lima, para eso cortamos piel sin la parte blanca, la estrujamos encima del vaso y veremos salir pequeñas micro gotitas (es el espíritu de la lima). A continuación lo restregamos por el borde de la copa y lo dejamos en el interior del vaso. Si queremos, podemos cortar un gajo y añadirlo con posterioridad.

Por otro lado vamos a necesitar mucho hielo, tanto como para llenar el vaso por completo. El hielo procuraremos hacerlo de agua de mineralización débil, es decir procuremos no hacer los hielos con agua del grifo.

Echamos la Ginebra de nuestra elección, contando 3 segundos y a cierta distancia de la boca del vaso para que la Ginebra se oxigene. No se trata de un lingotazo, se trata de saborear una bebida con placer.

Por último rellenamos hasta arriba de tónica y con el mango de una cuchara damos una vuelta para darle vida a las burbujas.


Y ya está. Sencillo, ¿no? Pues ahora ya podéis presumir delante de vuestros amigos y conocidos de saber preparar un Gin Tonic perfecto. 

Trucos y secretos para cocer bien la pasta



Parece muy sencillo. Apto para cualquier persona aunque no sea muy ducha en cuestiones culinarias. Y es cierto, sin embargo, existen algunos trucos para conseguir que nos quede en su punto justo y que no se pegue.

1- MATERIAL NECESARIO:

- Una cacerola grande y alta: Uno de los errores más comunes es utilizar una cacerola demasiado pequeña. Cuanto más pequeña sea la cacerola, más posibilidades tendremos de que la pasta se pegue y apelmace.

- Un cucharón: Lo necesitaremos para remover la pasta durante la cocción, nos vale cualquiera. Solo debemos tener en cuenta que sea lo suficientemente largo para que llegue hasta el fondo de la cacerola.

- Un escurridor: Debemos tenerlo a mano para no volvernos locos buscándolo cuando la pasta llega al punto justo de cocción. Así evitaremos que se pase.




2- INGREDIENTES:

- Agua: La pasta se debe cocer en agua abundante, mínimo un litro por cada 100 gr de pasta.

- Sal: La cantidad de sal debe rondar los diez gramos por litro, el equivalente a dos cucharadas de postre.

- Aceite: Si le añadimos unas gotas de aceite al agua ayudaremos a evitar que la pasta se pegue.



- Muchas recetas invitan a aderezar el agua de cocción con caldo, laurel, granos de pimienta y otras especias. Esta es una buena opción para pastas que se vayan a servir en blanco, es decir, sin salsa ni sofrito alguno. Para el resto de recetas si hay que añadir alguna especie o caldo mejor invertirlo en la salsa.

3- COCCIÓN:

-A la hora de cocer pasta, hay una norma básica y fundamental: Debemos, siempre, esperar a que el agua hierva antes de añadir la pasta para que no se nos pegue. Después bajaremos un poco el fuego.

-Si volcamos la pasta de golpe nos arriesgamos a que el agua se enfríe y deje de cocer. Para evitar esto es mejor añadir la pasta poco a poco (en el transcurso de unos 15 segundos) y sin dejar de remover.

- Remover la pasta mientras cuece. Este paso es especialmente importante en los primeros minutos de cocción, que es cuando la pasta corre más riesgo de pegarse.

- Cocer la pasta el tiempo justo, punto de cocción. El tiempo dependerá tanto de si es fresca o seca como del tamaño que tenga. Es recomendable que sigas el tiempo que indique el fabricante, pero probándola unos minutos antes para asegurarte de que está a tu gusto.

*Al decidir cuándo vamos a escurrir la pasta, debemos tener en cuenta (según cada receta) cuánto tiempo va a estar después cociendo en la salsa. Si la sacamos totalmente cocida y luego la tenemos varios minutos más cociendo dentro de la salsa, es muy probable que se nos termine pasando.

-Escurrir la pasta o sacarla con ayuda de una espumadera: En el momento en que tengamos cocida la pasta al punto deseado colocaremos el escurridor en una pila y volcaremos todo el contenido de la cacerola en éste. Debemos asegurarnos de dejarla durante un mínimo de dos minutos en el escurridor agitándolo un par de veces para que el agua no se quede dentro de las formas de la pasta.

*Algunas pastas más delicadas se pueden romper si lo volcamos en un escurridor, para estos casos es mejor sacarlas con ayuda de una espumadera.

- Tener la salsa lista de antemano: De este modo, en el mismo momento en que la pasta esté bien escurrida, podremos revolverla con la salsa sin necesidad de enfriarla ni reservarla.

- Enfriar la pasta: Lo ideal es comer la pasta recién cocida para que conserve todo su almidón, el encargado de hacer que se “agarre” bien la salsa en la pasta, pero no siempre se puede.



Si vas a guardar la pasta cocida para usarla más tarde necesitarás enfriarla. Para esto es recomendable que lo hagas bajo el chorro de agua fría inmediatamente después de escurrirla para cortar la cocción y evitar que se nos pase.

- Conservar la pasta cocida: Las claves para conservar la pasta, incluso durante varios días, sin que se nos apelmace ni reseque son:

            - Escurrirla completamente después de enfriarla.

            - Una vez escurrida, añadirle un poco de aceite (una cucharada de postre por cada 100 gr) y revolverla bien para que toda la pasta quede recubierta de una fina capa de aceite, que además de actuar como conservante, conseguirá evitar que se apelmace y que se reseque.

            - Guardarla en un recipiente bien tapado y conservarla en el frigorífico hasta su posterior utilización.


Alimentación contra la depresión postvacacional



La mayoría de nosotros ha vuelto a la normalidad y para muchos supone un duro golpe anímico. Por esto, intentamos ayudar a que el regreso al trabajo sea lo más placentero posible y evitar estados depresivos y apatías extremas. En primer lugar, debemos tener claro que es posible superar una depresión leve sin tener que recurrir a medicamentos, ya que muchos de los síntomas podrían tener su origen en una mala alimentación.

Para tener equilibrio emocional y mental debemos alimentarnos saludablemente. La alimentación y los estados de depresión se correlacionan de tal modo, que si bien la dieta no soluciona el problema de raíz, al menos logra aliviarlo. Tal es así, que los alimentos ricos en serotonina son un buen recurso contra la depresión.

Si tu nivel de serotonina en sangre es alto, tienes mayor sensación de bienestar, disminuyendo el deseo de comer harinas y dulces. En cambio si tu nivel es bajo, comienzas a tener más deseos de comer alimentos dulces, y por consiguiente subes de peso.



De los tres macronutrientes que conforman los alimentos, son los hidratos de carbonos los que más influyen, puesto que actúan en forma directa sobre los niveles de serotonina. 

Además, existen otros alimentos que contienen dentro de sus proteínas un aminoácido llamado triptófano, que interviene en la producción de serotonina, por cuanto son también importantes de incluir en la dieta.

Es muy importante realizar una buena selección de alimentos que contengan hidratos de carbono y proteínas que te ayuden a tratar los estados de depresión sin aumentar de peso.
  • Lácteos y huevo: Son ricos en triptófano, que interviene directamente en la síntesis de serotonina.
  • Remplaza las harinas blancas, tortas, amasados de pastelería, dulces en general por alimentos vegetales, frutas frescas, cereales integrales y legumbres como la soja y todos sus derivados, que poseen mucha fibra ideal para ayudar al tratamiento de estados depresivos y poder contrarrestar la ansiedad.
  • Frutos secos: Como nueces, almendras, avellanas, poseentriptófano en su composición química.
  • Carnes: Pescado, pollo son fuente de triptófano, por lo tanto ayudan a la formación de serotonina.
  • Por último evita el alcohol, ya que éste actúa deprimiendo a las neuronas, primero produce un estado de euforia que luego se diluye, empeorando el estado de ánimo.
Además, cabe destacar que existen ciertas vitaminas, hidratos de carbono o minerales que ayudan a que nuestro cuerpo y nuestra mente se sientan mejor:

1-VITAMINA C



La puedes encontrar en  limones, naranjas y pomelos, en otras frutas y verduras como ajos, cebollas, 
bayas, piñas, anacardos o frutos secos. Si consumes buenas dosis de estos alimentos podrás  reducir los niveles de vanadio, un mineral que ha sido declarado culpable de la depresión bipolar.

2-VITAMINA B9



Espinacas, anacardos, espárragos, avena, col, pimientos, naranjas, zanahorias, lechugas, tomates, manzanas, peras, almendras. Son ricos en folacina, piridoxina, las cuales aumentan el nivel de serotonina, que  representa un papel importante como neurotransmisor en la inhibición de la ira, la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad y el apetito. Estas inhibiciones están relacionadas directamente con síntomas de depresión.

3-VITAMINA B12



Para poder obtenerla debemos echar mano a alimentos de origen animal. La  cobalamina, o vitamina B12, está presente en  las almejas, cada gramo de este marisco contiene casi 1 mcg (microgramos) de cobalamina. El hígado, el cerebro o los riñones son los más ricos los alimentos después de las almejas — 85 gramos de hígado de vaca contienen 68 microgramos de vitamina B12; la misma cantidad se encuentra en el hígado de pollo.

Algunos peces, como atún y sardinas, son lo suficientemente ricos. Otros alimentos con cantidades más bajas son la carne, huevos, leche y sus derivados.

4- AMINOÁCIDOS



El ajo, la cebolla, los anacardos, la avena, la col, la calabaza, las castañas y los cítricos en general, los tomates, los higos, el mango, los frijoles y alimentos de origen animal, como pescado, pollo y pavo, contienen triptófano, un relajante natural  precursor de la serotonina.

En alimentos altos en proteínas, como leche o derivados de la leche, los huevos y las legumbres (lentejas, garbanzos, frijoles, soja,…) podemos encontrar la fenilalanina, otro aminoácido que ayuda contra la depresión.

5-MINERALES



Calcio, magnesio, potasio, selenio y litio, son los minerales más efectivos en el combate a la depresión. Alimentos ricos en calcio son verduras como ajos, cebollas, coles, frutas, tales como castañas, nueces, coco, higos, manzanas, mangos, plátanos, aguacates y almendras.

6- CARBOHIDRATOS COMPLEJOS


Son especialmente útiles para tratar algunos momentos de la depresión, tales como la depresión de otoño o de la depresión producida por el síndrome premenstrual.
Alimentos ricos en carbohidratos son trigo, avena, arroz  y sus derivados, como pastas, fideos, espaguetis. También legumbres como habas, garbanzos, lentejas, soja, guisantes. Hortalizas como patatas, cebolla, espinacas, zanahorias, y frutas como manzanas, peras, melocotones, ciruelas.

7- ÁCIDOS GRASOS OMEGA-3



Ayudan a mantener el equilibrio mental y evitar la depresión, también para mejorar o ayudar en el tratamiento de enfermedades como la esquizofrenia. Lo puedes encontrar en el pescado azul que contiene dos tipos de ácidos grasos omega-3.


El aceite de pescado es la fuente más rica en omega-3 ácidos grasos. También lo puedes encontrar  en linaza, nuez, soja, trigo, avellana, almendras, lechuga, fruta, pepino, coles de Bruselas, espinacas, frambuesas y piñas.